![La ministra ya no nos sirve]()
Donaciano Dujo. Presidente de ASAJA de Castilla y León
Han pasado algo más de dos años desde que José Luis Rodríguez Zapatero remodelara su gabinete de ministros y borrara del mapa al ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, que tantos años había acompañado al campo español. Desde las filas socialistas se restaba importancia a esta disolución de la cartera agraria en un remodelado departamento que hoy, después de tantos meses, todavía poca gente acierta a nombrar correctamente: Medio Ambiente, Medio Rural y Medio Marino, que familiarmente los que estamos en el “ajo” agrícola llamamos “ministerio de los medios”. ASAJA ya entonces se temía que tras este cambio de placa se escondiera un cambio de orientación en la política agraria nacional, extremo que fue repetidamente negado por sus responsables.
Desde Castilla y León se entendió aún menos si cabe este cambio de nombre, porque en una tierra como la nuestra es imposible entender la sociedad y la economía si el motor del sector primario, estratégico porque garantiza la misma alimentación de los ciudadanos y estratégico porque vertebra el territorio autonómico. Además, cuando en la anterior legislatura, Elena Espinosa había mostrado bastantes lagunas y capacidad de gestión de los problemas que por entonces eran su exclusiva competencia, los agrícolas y ganaderos, en esta nueva etapa de control absoluto de todos los “medios” era dudoso cuando menos confiar en que la ministra iba a poder con todo. El tiempo nos ha dado la razón, y dos años más tarde ha quedado claramente demostrado que los agricultores y ganaderos ni tenemos un ministerio ni tenemos una ministra que nos defienda. La interlocución de su departamento con las OPAS es muy deficiente, pese a los esfuerzos que ha hecho el sector por propiciar la negociación, y para saber de la “sobrada” capacidad de la ministra para luchar por el campo español basta con revisar la hemereoteca.
Espinosa no ha movido ficha ni aun teniendo a todo el sector agrícola de manifestación a las puertas de nuestro antiguo ministerio, al que seguimos dirigiéndonos en nuestras protestas, aunque sabemos que nadie nos va a abrir la puerta. Incluso ha puesto todos los escollos posibles a la negociación del sector con el presidente del Gobierno y el resto del equipo ministerial, en lugar de propiciar este diálogo, como hubiera sido su obligación: significativo es que fuera el ministro de Fomento, José Blanco, el que anunciara la reunión del sector con Zapatero.
España, se necesita más que nunca un sector primario productivo que cree riqueza y mantenga el empleo, y más aún en zonas complicadas como las rurales. Nuestro campo pero también nuestro país necesita un gobierno y una ministra trabajando codo con codo con los profesionales del campo para conseguir un sistema de precios justo que garantice la continuidad de las explotaciones, y no políticos que permitan campar a sus anchas a multinacionales e intermediarios que sólo piensan en engordar su cuenta de beneficios.
En este primer semestre de 2010 Elena Espinosa ha sumado una nueva “irresponsabilidad”, la de presidir el área agrícola y ganadera de la UE. Era un momento crucial para los intereses de España, en plena negociación de la PAC para el periodo 2014-2020. Muchas eran las expectativas del sector, y tal vez por eso la sensación de fracaso ha sido más amarga. En los últimos meses el acuerdo con Marruecos ha supuesto un nuevo mazazo para sectores como las frutas y hortalizas, y poco después llegaba uno igualmente perjudicial, en este caso con MERCOSUR, que afecta aún más de lleno a las producciones de nuestra región. Espinosa puede presumir, ahora que España abandona la Presidencia de la UE, de haber logrado acuerdos en contra de los intereses de los agricultores y ganaderos de su propio país, que de nuevo han servido de moneda de cambio frente en acuerdos con terceros países.
Mérida, ciudad a la que fuimos muchos castellanos y leoneses a manifestarnos el pasado 1 de junio, ha servido de marco y colofón para este despropósito. Era llamativo que, tras la cumbre de los ministros de agricultura europeos, los medios de información reflejaran las posturas de países como Francia y Alemania, que apostaban por una PAC fuerte, y la postura a la contra de los países del norte, liderados por Inglaterra, que promovían el recorte de la política agraria. ¿Dónde estaba España, qué opinaba la ministra? Nadie la echó en falta, porque Espinosa “no sabe no contesta”, ni siquiera cuando se reúnen en suelo español.
Esta es la imagen que no sólo fuera si no dentro de España se tiene de esta ministra y de este ministerio, que no sabemos si existe o no, si nos defiende o nos vende. Motivos sobran para que ASAJA haya pedido la dimisión de Elena Espinosa y que además haya exigido al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, como máximo responsable nacional, que cumpla su palabra y compromisos con el campo, cosa que hasta ahora no ha hecho.