TRASVASE DE AZÚCAR ENTRE EMPRESAS
La noticia de la autorización por parte del Gobierno de un trasvase de derechos de producción de azúcar desde la empresa Azucarera Ebro a la cooperativa ACOR, es sin duda una filtración interesada y por tanto puede quedarse en nada o puede verse plasmada en una resolución en el B.O.E.. Responde a una petición formal de la cooperativa vallisoletana que reunió las voluntades de varias decenas de cultivadores, algunos de ellos leoneses, con contratación en ambas empresas, interesados en unificar todo su contrato en la cooperativa por entender que en ella defienden mejor sus intereses como productores de remolacha. Entiendo que desde las organizaciones profesionales agrarias no cabe mas que respetar la voluntad de los agricultores que de forma individual, libre y voluntaria, se han pronunciado sobre dónde quieren entregar su raíz en un futuro. Otra cosa distinta es el interés general, que es lo que corresponde valorar al Gobierno, ya que efectivamente la decisión puede tener consecuencias sobre la viabilidad de los grupos azucareros, sobre la actividad local de las empresas de servicios y consecuencia de todo ello también sobre el empleo no agrario.
Si como se ha filtrado se autoriza el trasvase de 17.000 toneladas de derechos de producción de azúcar, esto significa aproximadamente el equivalente a una producción de 125.000 toneladas de remolacha, equivalentes también a la producción de una superficie de cultivo de 1.400 hectáreas. Esta contratación correspondería a agricultores que entregan en las tres plantas que tiene Azucarera Ebro, es decir, La Bañeza, Miranda y Toro, en una proporción que desconocemos pero que entiendo que afectaría menos a La Bañeza y que de remolacheros de la provincia no deberían de sobrepasar las 10.000 toneladas. Esto quiere decir que, de tomar el Gobierno la decisión, la empresa Azucarera Ebro se vería perjudicada – o no si le compensan por otra vía-, pero en modo alguno alteraría de forma significativa la viabilidad económica de la factoría de nuestra provincia. Es más, si la reducción justifica nuevos reajustes fabriles, no hay que olvidar que una de las fábricas, la de Miranda, permanece abierta por razones más políticas que económicas al ceder en su día a la presión ejercida desde el País Vasco y la Rioja, comunidades con más pasado que futuro en el cultivo de la remolacha azucarera.
*Artículo de opinión de José Antonio Turrado publicado en La Crónica del viernes 23 de julio de 2010. |