La organización agraria ASAJA de Castilla y León se opondrá a lo largo de todo el proceso participativo previo a la aprobación del Plan Hidrológico del Duero 2021/2027 a que la Confederación Hidrográfica del Duero establezca más restricciones a los usuarios del agua con respecto al cumplimiento de nuevas normas sobre caudales ecológicos en los ríos.

Así lo trasladará la organización en el taller participativo de debate ciudadano sobre alteraciones hidromorfológicas y caudales ecológicos que la CHD ha convocado para hoy miércoles en Soria.

Si bien la CHD no plantea nuevas restricciones sobre caudales mínimos, sí anuncia un mayor cumplimiento de los ya fijados en el Plan anterior, estableciendo un control en 60 puntos de los ríos, en vez de los 40 actuales. ASAJA cree que algunos de los caudales ecológicos mínimos deberían de revisarse al alza, sobre todo en ríos no regulados, ya que están causando importantes restricciones para los regantes. Se incorpora un nuevo concepto, que es el de caudales máximos, que afectaría al agua que se desembalsa en los ríos regulados en los meses de la campaña de riego. La propuesta de la Confederación es limitar el caudal de desembalse en determinadas zonas regables, lo que provocaría un estrés en los cultivos de primavera y a consecuencia de ello enormes pérdidas económicas. Estos caudales máximos afectarían a 44 masas de agua en las que se “reduciría el caudal circulante en verano destinado a atender las demandas y con ello su alteración hidrológica sería menor, contribuyendo de forma positiva a los objetivos medioambientales”. Otra propuesta que ASAJA de Castilla y León no acepta es la de subir los caudales ecológicos mínimos en invierno y primavera, en los meses que se está embalsando, lo que representa un riesgo de falta de recursos hídricos en los años que no haya abundancia de precipitaciones.

En la reunión de hoy en Soria se abordarán también cuestiones relacionadas con las alteraciones hidromorfológicas de las masas de agua que se incorporarán al nuevo Plan Hidrológico. A este respecto, la CHD pretende demoler presas y azudes en desuso, e incluso diques y motas que hacen labores de protección. ASAJA considera que la demolición de cualquier infraestructura hidráulica ha de contar con un amplio consenso, y que las alteraciones longitudinales en los ríos, como son los diques y motas, son necesarias para evitar los efectos adversos de las grandes avenidas en núcleos de población y en propiedades rústicas.

La Confederación Hidrográfica no tiene previstas nuevas infraestructuras, para disponer de mayores recursos hídricos, distintas a las que ya se contemplaban en el Plan Hidrológico vigente: Villagatón, Castrovido, Las Cuevas en el río Valdavia, Balsa de Villalón de Campos, y las nuevas regulaciones del Órbigo (Riales y Mora) y el Carrión (Cueza I y II).

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