ASAJA-Castilla y León ha emitido un comunicado de apoyo a la protesta convocada este miércoles, 5 de marzo, a las puertas del Ministerio de Agricultura en Madrid por los profesionales de la veterinaria. Nuestra organización comparte los motivos de la movilización de estos profesionales, que piden derogar el real decreto de uso y dispensación de medicamentos veterinarios. ASAJA destaca, no obstante, que los problemas que ahora denuncian los veterinarios de los animales de compañía son los mismos que vienen soportando los ganaderos y los veterinarios que trabajan con los animales de abasto de nuestros ganaderos desde la entrada en vigor de la normativa, en julio de 2023. Esta legislación ha venido a añadir más burocracia en detrimento del criterio del veterinario como profesional sanitario, e incluso a generar más problemas de sanidad animal, más allá de generar aún más dificultades a la producción de alimentos por parte de nuestros ganaderos.

ASAJA subraya que los veterinarios clínicos están sobradamente cualificados para diagnosticar y dispensar los tratamientos que consideren oportunos ante cualquier caso clínico. Nuestros profesionales de la ganadería llevan años quejándose de que no pueden acceder a una medicación adecuada, lo que lleva incluso a dejar morir a los animales mientras se cumplen los protocolos burocráticos.

En ese sentido, más allá de la repercusión económica, critican que la sociedad actual sea más sensible al bienestar animal de los animales de compañía y las mascotas que a la salud de los animales que proporcionan nuestra alimentación diaria.

MÁS BUROCRACIA, MENOS SALUD ANIMAL. Se ha demostrado —y no ahora, cuando cunde la protesta por la movilización de las clínicas veterinarias «urbanas»— que el real decreto no sólo perjudica la rentabilidad de las explotaciones ganaderas, sino que genera problemas de salud animal, al maniatar al veterinario para actuar conforme a criterios de puro sentido común y respeto a su preparación profesional y experiencia.

Para nuestra organización, poner impedimentos burocráticos, como hace esta norma, impide adoptar respuestas rápidas ante la enfermedad de un animal y le acarrea un sufrimiento innecesario, además de encarecer el tratamiento e incluso de restarle eficacia, lo que repercute negativamente en el estado sanitario y en la producción de la cabaña ganadera.

POTESTAD DEL VETERINARIO. Nuestra organización aboga por otorgar al veterinario, como profesional sanitario, la potestad de elegir el fármaco que considere óptimo entre los medicamentos autorizados y de uso común, en función de su criterio clínico.

El veterinario es el garante del proceso y quien conoce perfectamente los plazos idóneos para el tratamiento, así como para que la producción —sea de carne o de leche— pueda llegar al consumidor tras el tiempo preceptivo que garantice la seguridad para la salud humana y la calidad del producto ganadero.

SECTOR IMPLICADO. ASAJA-Castilla y León quiere destacar que el sector ganadero está comprometido con la salud pública y, en concreto, está muy implicado en la reducción del consumo de antibióticos, con un gran esfuerzo además, a costa incluso de reducir sus márgenes de beneficios.

Por todo ello, nuestra organización defiende que las demandas de los veterinarios que trabajan con animales de abasto se escuchen también en la protesta de hoy, y que se tengan en cuenta en las negociaciones y los posibles acuerdos que atiendan las justas reivindicaciones de los profesionales de la veterinaria.

Por desgracia, nuestros ganaderos saben desde hace más de año y medio las repercusiones negativas del real decreto que ahora se pone en cuestión por parte de los veterinarios de los animales de compañía. Y no sólo para la productividad del sector, sino por los efectos contraproducentes en la sanidad y el bienestar animal, como saben bien los veterinarios que acuden a nuestras explotaciones.