La estabilidad en todos los precios agrícolas ha marcado la sesión de la Lonja de León celebrada esta semana, con un contexto geopolítico mundial al que se añaden nuevos escenarios de incertidumbre. Desde la lonja leonesa destacan que la campaña de comercialización de la patata se halla muy avanzada, sin que se haya detectado ningún síntoma de recuperación en su grave crisis de precios. Y es que esta campaña 2025-2026 la patata viene operando en torno a los 120 euros/tonelada, que supone un 44 % menos que el promedio de su precio en la década anterior en esa misma lonja. El tubérculo se ha depreciado más de la mitad (-57 %) con respecto a la campaña 2024-2025, y se paga a una tercera parte (-66 %) de su precio en la 2022-2023, cuando cotizaba a 360 euros/tonelada.
Dos factores, según señalan desde la Lonja de León, se han añadido a los mercados internacionales, que tanto condicionan los precios de la producción agrícola nacional.
Por un lado, el anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trumo, de aplicar un arancel del 25 % a odos los países que comercien con Irán, país inmerso en una crítica situación.
Este arancel complicaría especialmente las operaciones a dos grandes potencias económicas: China y Brasil, que exporta cerca de nueve millones de toneladas de maíz a Irán.
Sobre este cereal, esas mismas fuentes añaden que el último informe del departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) sorprendió con el anuncio de un récord de producción en este país, lo que repercutió en una bajada de cotización el pasado viernes, que se ha paliado por las noticias geopolíticas.
PETRÓLEO AL ALZA. El segundo factor, también consecuencia de la crisis iraní, radica en la presión al alza del precio del petróleo, que eleva los costes de exportación.
Con ese telón de fondo y sin la urgencia de cerrar operaciones por la llegada del nuevo ejercicio fiscal, todos los cereales repitieron precio, al igual que sucedió en las mesas de alubias y patata.
Sobre este tubérculo, desde la lonja leonesa lamentan que cualquier hipotética recuperación que pudiera llegar ya, por el contexto internacional, llegaría tarde, con la comercialización de la pasada cosecha en su recta final.
En suma, año ruinoso para nuestros cultivadores de patata, en especial para quienes han operado en el mercado libre, sin llevar pactado un precio mínimo con la industria.



