FENACORE pide reforzar las medidas frente a la crisis energética para evitar que suban más los precios de los alimentos e insta a superar la visión cortoplacista y la confrontación partidista para despolitizar la gestión del agua.
La Federación Nacional de Comunidades de Regantes (Fenacore) solicita ampliar las medidas para mitigar los efectos de la crisis energética, que si no se refuerzan podría derivar en una reducción de la actividad agraria, con impacto directo tanto en el abastecimiento como en el precio de los alimentos.
Así lo ha advertido Fenacore durante el XVI Congreso Nacional de Comunidades de Regantes, celebrado del 13 al 17 de abril en Ciudad Real, ante más de 800 personas que analizaron el futuro del regadío español, con especial atención al papel de la inteligencia artificial y la gestión de las aguas subterráneas.

Durante la inauguración del Congreso intervinieron el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas; el presidente de la CUAS Mancha Occidental II, José Joaquín Gómez; el vicepresidente de Fenacore, Javier Berdejo; el alcalde de Ciudad Real, Francisco Cañizares; el presidente de la Diputación de Ciudad Real, Miguel Ángel Valverde; la directora general del Agua del MITECO, María Dolores Pascual; y el vicepresidente segundo de Castilla-La Mancha, José Manuel Caballero.
VIABILIDAD ECONÓMICA DE LAS EXPLOTACIONES
La Federación ya valoró positivamente la aprobación de la doble potencia eléctrica, que según sus cálculos podría suponer una reducción superior al 20% del coste energético, con ahorros anuales que, de media, podrían alcanzar los 40.000 euros.
Pero, de igual modo, la Federación sostiene que la capacidad de respuesta frente a sequías y fenómenos climáticos extremos está directamente condicionada por el estado de las infraestructuras hidráulicas. Fenacore ya pidió al Gobierno invertir 100 millones de euros anuales para mejorar las condiciones de seguridad de las presas, tras las denuncias de distintas Comunidades de Regantes sobre el desperdicio de agua por las fuertes lluvias de este invierno.

PLANAS DESTACA LA PRODUCTIVIDAD DEL REGADÍO
El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, afirmó durante su intervención en el congreso que “los regantes no son meros usuarios del agua, sino gestores responsables y protagonistas del cambio hacia una agricultura más sostenible”. El ministro subrayó el papel de las comunidades de regantes como actores esenciales en la modernización del regadío y en la incorporación de nuevas tecnologías.
Planas recordó que España cuenta con 3,7 millones de hectáreas de regadío, que representan el 22% de la superficie cultivada, pero generan el 71% de la producción vegetal, lo que sitúa al país como referente internacional en eficiencia hídrica y producción de alto valor añadido.
Este modelo, señaló el ministro, constituye la “joya de la corona y la columna vertebral” del sistema agroalimentario español y una garantía de estabilidad productiva en un contexto de incertidumbre climática. De hecho, según Planas, “España batalla para que los regadíos sigan siendo elegibles para los fondos europeos”.
JUNTA CyL
Por parte de la Junta de Castilla y León, intervinieron en el Congreso de Regantes el viceconsejero de Política Agraria Comunitaria y Desarrollo Rural, Jorge Llorente, y el director general del ITACyL, Rafael Sáez, donde pusieron en valor el papel estratégico del regadío para el desarrollo económico y social de Castilla y León, así como el compromiso de la Junta con su modernización y transformación.
Durante su intervención, Llorente subrayó que el regadío constituye un pilar esencial para la competitividad del sector agrario, al generar producciones de mayor valor añadido, favorecer el empleo y contribuir a la fijación de población en el medio rural. En este sentido, recordó que esta actividad representa el 5,6% del PIB autonómico, consolidándose como un motor clave para la economía de la Comunidad.
Asimismo, destacó el esfuerzo de Castilla y León en transformación y modernización de regadíos, con actuaciones desarrolladas en 190.000 hectáreas en los últimos años, gracias a la colaboración y los convenios pioneros tripartitos entre la Junta, SEIASA y las comunidades de regantes.
En relación con la planificación hidrológica, el viceconsejero subrayó la necesidad de mejorar la gestión de los recursos hídricos. Actualmente, la capacidad de regulación de la cuenca del Duero se sitúa en el 31%, por debajo de otras cuencas del país, por lo que considera prioritario incrementarla para ampliar la superficie de regadío.
Por su parte, Sáez incidió en la relevancia de los regadíos vinculados a aguas subterráneas, especialmente en aquellos cultivos de mayor valor añadido y estrechamente ligados a la industria agroalimentaria.
En este ámbito, destacó los resultados positivos de actuaciones impulsadas en zonas como el Adaja, La Armuña o El Carracillo, que han permitido compatibilizar la actividad agraria con la mejora del estado de las masas de agua.


