Cientos de profesionales de las organizaciones agrarias de Castilla y León, ASAJA, UCCL y la Alianza UPA-COAG, en unidad de acción, se manifestaron en Valladolid, frente a la sede de Presidencia de la Junta de Castilla y León, denunciando el hundimiento de la rentabilidad del sector cerealista y reclamando ayudas urgentes por parte del gobierno autonómico, así como medidas políticas de calado que garanticen el futuro de los agricultores y ganaderos.
Los manifestantes, que acudieron al llamamiento de las OPAs -unos 500-, entre ellos más de 50 de la provincia de Palencia, pusieron el foco principal sobre la Junta de Castilla y León, que hasta el momento no ha adoptado ni una sola medida de apoyo para el campo.
Los líderes de las OPAS castellanoleonesas solicitaron ayudas directas en una cuantía similar a los 150 millones de euros concedidos desde el Ministerio de Agricultura (MAPA), para paliar mínimamente las pérdidas de cerca de 300 millones de euros soportadas por los agricultores de la Comunidad Autónoma esta campaña, marcada por los altos costes de producción (gasóleo, fertilizantes, semillas…) y la baja cosecha, con el cereal cotizando a precios mínimos.

«PROMETER Y NO DAR SERÍA FALTAR A LA VERDAD»
“Trabajando, nos arruinamos”, ha resumido Donaciano Dujo, presidente de ASAJA de Castilla y León, que ha calculado que los cerealistas, de secano y también de regadío, soportarán esta campaña 300 millones de pérdidas.
“El Gobierno nacional ha aportado 150 millones, ha sido sensible aunque de forma insuficiente, y ahora le toca a la Junta de Castilla y León aprobar una cantidad similar. En su debate de investidura, el presidente de la Junta dijo que apoyaría sin fisuras al campo. Esperamos que cumpla su compromiso, porque prometer y no dar sería faltar a la verdad”, ha subrayado Dujo.
El momento en el que se ha celebrado esta movilización es clave, puesto que a la vuelta del verano los agricultores tendrán que asumir los gastos de la sementera 2026/2027, cuando el sector está totalmente descapitalizado, tras varias campañas en las que los costes superan con creces los beneficios.
“Cuando pedimos ayudas, no solo son ayudas para nosotros, es que si los agricultores nos paramos se parará también buena parte de la economía regional, toda la red de empresas, suministros, cooperativas, servicios, etc. que depende de la actividad del campo. Apoyar a los agricultores es contribuir a generar PIB y dar vitalidad económica a Castilla y León”, ha indicado el presidente de ASAJA.
El presidente regional de ASAJA ha agradecido su asistencia a los cientos de agricultores venidos de los distintos puntos de la comunidad autónoma para lograr mejoras para el cereal, así como también ha dado las gracias a responsables de cooperativas y de empresas vinculadas al campo que han participado en la concentración, en un momento de máxima preocupación en todo el sector.
Por último, el Donaciano Dujo ha querido dejar claro que estas ayudas directas son imprescindibles para salir del bache actual, pero no resuelven el problema de base: el cereal tiene que ser productivo y viable por sí mismo. Para solucionar el problema estructural agrario, “pedimos que de una vez se sienten todas las administraciones, autonómicas, nacional y europea, para trazar un plan concreto y urgente que consiga despejar el futuro del cereal”, añadió.
Para Dujo, «el desánimo de los agricultores es total y lo cierto es que si en Castilla y León, que es el núcleo cerealista principal en nuestro país, el cultivo es deficitario, lo será en toda España. Hay un peligro real de reducción de la superficie cultivada, que ya se aprecia en las estadísticas y que puede agudizarse rápidamente».
Se trataba de la cuarta protesta organizada en lo que va de año en defensa de la agricultura cerealista, de la que Castilla y León es motor fundamental en España, y que acumula pérdidas desde hace varias campañas, por una falta de rentabilidad sostenida a la que se suman, como en esta cosecha, los malos resultados productivos.
EXPLOTACIONES INVIABLES SIN AYUDAS
Sin el apoyo directo de las administraciones muchas explotaciones serán inviables y no podrán afrontar la próxima sementera, a la vuelta de la esquina. Se trata, pues, de un momento clave para contar con un salvavidas que permita sostener al sector cerealista.
Por ello, las OPAS pidieron a todas las cooperativas y empresas relacionadas (almacenes de cereal y pienso, abonos, semillas, regantes, talleres, concesionarios y suministros, etc.), con relación directa con el sector, que también cerraran sus puertas para sumarse al acto reivindicativo de Valladolid con el que se reclamaba una respuesta acorde con el peso estratégico que el cereal tiene en nuestra Comunidad Autónoma.
«Sin una agricultura fuerte, sin precios rentables y sin un futuro claro para los jóvenes, todo ese entramado de actividades económicas vería comprometido su propio futuro», señalaban las organizaciones agrarias regionales.
Para ASAJA, UCCL y la Alianza UPA-COAG, es urgente que todas las administraciones responsables -autonómica, nacional y europea- den un vuelco en las políticas que marcan las condiciones actuales de total incertidumbre en las que trabaja el sector cerealista, que está en serio riesgo de desaparición por las nulas garantías de rentabilidad que se repiten año tras año.
«Sin rentabilidad no hay agricultura posible y sin agricultura se pierde soberanía alimentaria, actividad económica, vida rural y vertebración y equilibrio territorial», añadían los convocantes.


