ASAJA recibe con satisfacción la aprobación por el Parlamento Europeo del Reglamento de Nuevas Técnicas Genómicas (NTG), una herramienta clave para afrontar la sequía, reducir insumos, mejorar la sostenibilidad de las explotaciones y competir en igualdad con los productores de terceros países.

La organización lleva años defendiendo esta reforma, junto al sector productor, los jóvenes agricultores y la comunidad científica, ya que considera que el campo da un paso decisivo para el futuro de la agricultura europea y abre el camino a una agricultura más competitiva, más sostenible y mejor preparada frente al cambio climático.

El Reglamento entrará en vigor veinte días después de su publicación en el Diario Oficial de la UE y se empezará a aplicar dos años después.

UNA HERRAMIENTA CLAVE PARA EL CAMPO ESPAÑOL

Las nuevas técnicas genómicas permiten desarrollar, en casi la mitad del tiempo requerido por los cruzamientos tradicionales, variedades más tolerantes a la sequía, más resistentes a las plagas y a las enfermedades y que necesiten menos insumos para producir lo mismo.

En un país como España, donde la falta de agua es el primer freno de muchas cosechas y los costes de los insumos están arruinando el sector, esta tecnología puede marcar la diferencia entre una explotación viable y otra que no sale adelante. Es, en definitiva, ciencia puesta al servicio del agricultor y de un campo más sostenible.

UNA CUESTIÓN DE JUSTICIA COMPETITIVA

Para ASAJA, las NTG son también una cuestión de justicia competitiva. Mientras Europa llevaba años debatiendo, los principales competidores —incluidos los productores de Mercosur, China y Estados Unidos— ya aplican estas tecnologías.

No tiene sentido exigir al agricultor español y europeo los estándares ambientales más altos del mundo y, al mismo tiempo, negarle el acceso a herramientas seguras que sí están al alcance de terceros países. Cada retraso ampliaba esa brecha y la pagaba el agricultor.

UNA DEMANDA DE LOS JÓVENES AGRICULTORES Y DE TODA LA CADENA AGROALIMENTARIA

Las NTG son una de las grandes reivindicaciones de los jóvenes agricultores, que ven en la innovación una condición indispensable para que las explotaciones sean rentables y para que haya relevo generacional. Una posición defendida también por el CEJA, el Consejo Europeo de Jóvenes Agricultores.

ASAJA recuerda que el apoyo a las nuevas técnicas genómicas ha sido una posición constante de España, gobierne quien gobierne, con un amplio consenso entre el sector productor, la comunidad científica y las instituciones.

ASAJA, JUNTO A COPA-COGECA Y A UNA TREINTENA DE ORGANIZACIONES EUROPEAS

ASAJA no ha estado sola en esta petición. La pasada semana trasladó su respaldo por escrito a los eurodiputados españoles y se sumó a la carta conjunta promovida por Copa-Cogeca —donde ASAJA ostenta una de las vicepresidencias— y firmada por cerca de una treintena de organizaciones de toda la cadena agroalimentaria europea, que reclamaban aprobar el acuerdo del trílogo sin enmiendas y rechazar cualquier modificación que rompiera el equilibrio logrado.

UNA SEÑAL A FAVOR DE LA INNOVACIÓN, LA SOSTENIBILIDAD Y LA SEGURIDAD ALIMENTARIA

Con el voto favorable, el Parlamento Europeo envía una señal clara de impulso a la innovación, la sostenibilidad, la seguridad alimentaria y la competitividad de la agricultura europea.

Para ASAJA, es la confirmación de que escuchar al campo y a la ciencia es el camino para que los agricultores españoles y europeos puedan seguir produciendo alimentos seguros, asequibles y de calidad, en un escenario climático y geopolítico cada vez más exigente.

ASAJA seguirá trabajando, en España y en Bruselas, para que la entrada en vigor del Reglamento se traduzca en herramientas reales en manos del agricultor, sin más demoras y sin nuevos obstáculos que vuelvan a dejar al campo europeo en desventaja frente al resto del mundo.

En este sentido también se ha pronunciado ANOVE (Asociación Nacional de Obtentores Vegetales), para quien esta decisión supone “un punto de inflexión para la agricultura europea y española”, al reconocer oficialmente el papel estratégico de la innovación genética para garantizar la competitividad, la sostenibilidad y la seguridad alimentaria del continente.

“Europa necesitaba urgentemente recuperar capacidad de innovación en el ámbito agrícola. Esta aprobación envía una señal muy clara: la UE quiere seguir siendo líder en investigación, productividad y sostenibilidad”, destacan desde la asociación.