Cerca de 500 agricultores y ganaderos, procedentes de las nueve provincias de la Comunidad Autónoma, han participado en la concentración, convocada por ASAJA, en protesta por el desinterés de la Junta de Castilla y León hacia la renovación de los activos del campo regional.

Las líneas de ayudas fundamentales para esta renovación –la de jubilación anticipada, la de incorporación de jóvenes y la de mejora de las explotaciones– están siendo “aparcadas” por parte de la Administración, a causa de la falta de presupuesto.

Este abandono es aún más hiriente si se recuerdan las palabras del presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, quien se comprometió al inicio de esta legislatura a que se incorporaran 1.000 jóvenes al sector cada año.

La manifestación, que comenzó a las 12 horas, ha transcurrido sin incidentes. ASAJA ha querido dejar patente sus reivindicaciones en un escrito, presentado en el Registro de la Consejería, cuyo contenido se reproduce a continuación.

MANIFIESTO POR EL RELEVO GENERACIONAL EN EL CAMPO DE CASTILLA Y LEÓN

Los agricultores de toda la región, hoy reunidos en jornada de protesta ante las puertas de la Consejería de Agricultura y Ganadería de la Junta, atendiendo a la convocatoria efectuada por ASAJA, le manifiestan:

Que la política que sigue la Consejería en las ayudas a la incorporación de jóvenes al sector, las ayudas a los plantes de mejora de las explotaciones, y las ayudas al cese anticipado en la actividad agraria, son a todas luces insuficientes para garantizar el relevo generacional en el campo y poner a disposición de los jóvenes instrumentos de apoyo que les permitan tener explotaciones viables y competitivas.

Que la falta de presupuesto de la Consejería para atender las ayudas a la modernización de explotaciones la ha llevado a establecer cada vez más exigencias a los interesados, lo que ha hecho caer en un 60 por ciento el número de solicitudes. Exigencias que no responden a razones técnicas, sino a la necesidad de buscar artilugios que desanimen a los agricultores a solicitar unas ayudas que, de no ser así, la Consejería tendría que desestimar por falta de presupuesto

Que la Consejería de Agricultura no ha puesto en marchas las medidas necesarias para cumplir con la promesa electoral del presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, de incorporar cada año 1.000 nuevos jóvenes al sector agrario, promesa que se presentó como el estandarte de la política agraria regional para la actual legislatura.

Que incorporar 1.000 jóvenes al año al campo supone que, por encima del presupuesto consolidado que tienen la Consejería para las tres líneas antes mencionadas, habría que dotar una partida, o suplementar las existentes, con 25,5 millones de euros anuales. De dicha cantidad, 21 millones de euros irían destinados a las ayudas a la incorporación y planes de mejora de esos 500 jóvenes que la Junta se ha comprometido a que se sumen a los que realmente se están incorporando al sector –aproximadamente otros 500–, y el resto, 4,5 millones de euros, para cesar anticipadamente en la actividad al menos a otros 500 agricultores –cifra con la que se duplicaría la situación actual– pues difícilmente se puede incorporar un joven si no es reemplazando a otro agricultor de edad avanzada que cese voluntariamente.

Que la Consejería tiene creados auténticos “cuellos de botella” en la tramitación de estas ayudas, tanto en las diferentes provincias como en los servicios centrales de Valladolid, por lo que en no pocas ocasiones la resolución de los expedientes y por tanto el cobro de las ayudas se retrasa meses y hasta años, sin que nadie se preocupe de poner remedio a la situación.

Que el retraso en toda la tramitación de los expedientes, y después en el cobro de las ayudas, desanima a quienes tienen ilusión por seguir en el sector modernizando sus explotaciones, generando empleo y creando riqueza, y contribuyendo a frenar el despoblamiento del medio rural.

Por todo ello, le solicitamos:

1. Que se tenga en cuenta la reiterada petición de ASAJA y otras organizaciones agrarias de potenciar estas líneas de ayuda, que deben de ser el eje fundamental de la política agraria regional.

2. Se haga un esfuerzo presupuestario para atender nuestras reivindicaciones y cuando menos para cumplir con la promesa de Juan Vicente Herrera de incorporar 1.000 jóvenes cada año al campo, y dando una salida digna por la vía de las jubilaciones anticipadas a los que se han de retirar para dejarles las explotaciones y sus derechos de producción.

3. Se eliminen las limitaciones nunca justificadas para acceder a estas líneas de ayudas, limitaciones que no tienen agricultores y ganaderos de otras regiones, y a la vez se agilice la tramitación de los expedientes y el cobro de la prometida ayuda.

4. Se defina una política específica de apoyo a los jóvenes agricultores, más justificada que nunca en estos momentos en los que la nueva PAC les perjudica de una manera muy especial.