Científicos chinos identifican dos genes que elevan al 15% la proteína del maíz, una oportunidad estratégica para el sector agrario en Castilla y León.

La investigación difundida por la Academia China de Ciencias ha logrado identificar dos genes del maíz silvestre o teosinte —THP9 T y THP3 T— que permiten incrementar de forma significativa el contenido proteico del maíz, sin reducir el rendimiento del cultivo.

El avance, considerado un hito en la mejora genética vegetal mundial, podría tener especial relevancia para Castilla y León, líder nacional en superficie y producción de maíz.

El investigador Wang Haihai realizando operaciones de polinización en maíz en un invernadero del Centro de Ciencias Moleculares de Plantas
de la Academia de Ciencias de China, en Shanghai (Foto Xinhua/Jin Liwang).
El investigador Wang Haihai realizando operaciones de polinización en maíz en un invernadero del Centro de Ciencias Moleculares de Plantas de la Academia de Ciencias de China, en Shanghai (Foto Xinhua/Jin Liwang).

Un salto genómico con aplicaciones agrarias inmediatas

El equipo científico ha demostrado que la introducción de estos dos genes en líneas endogámicas eleva la proteína del grano desde el 8–10 % habitual hasta valores superiores al 13 % e incluso al 15 % cuando ambos actúan de forma combinada. Además, las plantas muestran mayor proteína total y mantienen su vigor con menor necesidad de fertilización, un aspecto clave para la sostenibilidad y los costes de producción.

Para Castilla y León, donde el maíz es un cultivo estratégico en las zonas de regadío, este avance encaja con las prioridades del sector, por el mayor valor añadido del grano con empleo de menos insumos y por la importante cabaña ganadera de la comunidad, consumidora de pienso.

Impacto directo en la ganadería regional

La comunidad es uno de los principales polos ganaderos de España, especialmente en vacuno y porcino. Un maíz con mayor proteína permitiría:

  • -Reducir la dependencia de la soja importada.
  • -Formular raciones más equilibradas y económicas.
  • -Mejorar la autosuficiencia alimentaria de las explotaciones.

China estima que un aumento de cuatro puntos en la proteína del maíz podría sustituir millones de toneladas de soja importada. En el contexto español, cualquier avance que reduzca la dependencia proteica externa refuerza la resiliencia del sistema productivo.

Oportunidad para la industria semillera y los centros de investigación

El estudio chino no solo identifica genes, sino que valida su uso mediante mejoramiento asistido por marcadores, lo que tras la aprobación por el Parlamento Europeo, puede investigarse en España utilizando la Nuevas Técnicas genómicas. Esto abre dos líneas de trabajo:

  • -Adaptar estos genes al germoplasma utilizado en la cuenca del Duero.
  • -Desarrollar híbridos de maíz proteico para grano y silo con mayor valor nutricional.

Castilla y León, con centros tecnológicos y cooperativas muy activas en investigación aplicada, podría situarse en la vanguardia europea si incorpora estas herramientas genómicas.

Rentabilidad y sostenibilidad para el agricultor

El potencial de reducir fertilización manteniendo altos niveles de proteína supone:

  • -Menores costes de producción.
  • -Mayor valor del grano y del silo.
  • -Mejora de la competitividad de las explotaciones.

En un contexto de precios ajustados y exigencias ambientales crecientes, este tipo de innovación puede marcar la diferencia en la rentabilidad del maíz regional.