Las organizaciones profesionales agrarias de Castilla y León, ASAJA, UCCL y la Alianza UPA-COAG, en unidad de acción, solicitan a las industrias lácteas que operan en Castilla y León, y en particular a las que son más relevantes por marca o por volumen de negocio, que prorroguen al menos quince días las negociaciones para los acuerdos de los contratos lácteos que vencen el 31 de marzo.

NEGOCIACIÓN A ÚLTIMA HORA
La negociación está siendo muy precipitada, ya que las empresas han esperado a los últimos días para hacer sus ofertas, al margen de que con carácter general las están haciendo verbales y no por escrito, unas ofertas que vienen a representar bajadas de precio del orden del 14% sobre un precio de referencia actual de 52 céntimos de euro el litro.
Las OPAS denuncian que con este proceder, y siendo la leche un producto perecedero, las empresas juegan con ventaja en la negociación y pueden imponer todas y cada una de sus condiciones, sin que la Ley de la Cadena Alimentaria surta los efectos para los que fue creada.
Dejar de recogerles leche el día 1 de abril, a quienes no tengan todavía suscritos los contratos, se entendería como un chantaje, y convertiría a la Ley en una herramienta a favor de los intereses de la parte industrial.
LAS OPAS DE CYL PIDEN 15 DÍAS DE PRÓRROGA
ASAJA, UCCL y la Alianza UPA-COAG piden prolongar 15 días el periodo de negociación, que las industrias hagan sus ofertas por escrito, que se recoja toda la leche mientras se siga negociando, y que el precio finalmente pactado tenga retroactividad desde el 1 de abril.
Ante la magnitud del problema que se presenta, con caídas de precios de hasta el 14%, las Organizaciones Profesionales exigen a las administraciones públicas, Estado y Junta de Castilla y León, que, se ofrezcan a mediar entre las partes, para que vigilen que se cumplen las normas en vigor, en particular la Ley de la Cadena Alimentaria y que no hay pactos de precios entre los principales operadores.
LAS OPAS esperan de las industrias lácteas y de la gran distribución que actúen con amplitud de miras y que antepongan la viabilidad del sector, a medio y largo plazo, frente a medidas cortoplacistas, como es la de hundir los precios en un momento de excedentes puntuales en varios países productores de leche de la Unión Europea.


