Por Jesús Lerones, veterinario de Asaja

Cuando leí la noticia no me lo podía creer, hasta lo busqué en varios medios para corroborar que no era uno de esos bulos que circulan por ahí.

Parece ser que el  partido  Unidas Podemos ha tenido una nueva ocurrencia para contentar a sus parroquianos animalistas: que se prohíba servir carne en la hostelería y comedores escolares los lunes. Podían haber elegido los viernes, como recomendaba en Cuaresma la Santa Madre Iglesia, pero por eso de que les hace daño el humo de las velas han preferido mejor el primer día de la semana.

El pretexto, una vez más, el medio ambiente y  la contaminación. Parece ser que los aviones, yates, coches o fábricas no son el principal problema de la contaminación del aire, sino las emisiones de los pobres animales de los ganaderos.

 Es, como digo, un pretexto, porque detrás de esta hipocresía está el contentar a esos mal llamados animalistas, cuyo fin último es imponer a toda la sociedad el veganismo. Digo mal llamados animalistas porque a nadie le quepa duda de que los ganaderos quieren y cuidan a sus animales y cumplen con la legislación de bienestar animal más exigente. Que comer carne no es incompatible con bienestar animal y todo animal sacrificado en matadero es aturdido previamente para que no sienta dolor. Bienestar que se cumple desde la granja a la mesa.

Afortunadamente, la proposición no ha salido adelante, pero ya vale del enésimo intento de culpar a la ganadería de la contaminación. Se ha comprobado en estos tiempos de pandemia que la contaminación disminuyó drásticamente con la parada de la actividad de muchas empresas, mientras los animales seguían como siempre, creciendo en las granjas y llenando las bandejas de los supermercados.

Me despido, que ya se acerca la hora de la comida y me espera un buen solomillo. Aprovecharé que todavía no es pecado.

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