Europa, ese continente que al norte de Pirineos es verde y lo atraviesan grandes ríos, está mirando al agua como nunca antes lo hizo. Mira al agua porque el cambio climático seca sus cultivos un año sí y otro también, y si no los seca, le merma sus cosechas. Por eso en la negociación de la PAC las políticas del agua están siendo tan relevantes y ya no son un asunto solamente de los países del sur, sobre todo de España y Portugal. Debe de ser prioritario mejorar el estado de nuestras aguas, claro que sí, pero también almacenar el recurso para destinarlo a la agricultura y a la industria y convertirlo en una fuente de riqueza y de progreso. Y por supuesto hacer un uso eficiente, que es en lo que venimos trabajando desde hace años en un proceso de modernización de regadíos sin precedentes en otras partes del mundo. Europa no seguirá siendo relevante en la producción de alimentos, como una gran potencia exportadora mundial, ni no resuelve el problema de la sequía, la que tenemos ahora y la que vamos a tener en el futuro de manera más recurrente y más intensa.
El pasado miércoles de nuevo asistimos a una firma tripartita para modernizar los regadíos del Canal de Villadangos, en el Páramo leonés. Otra firma más, sobre el mismo asunto, de tantas a las que ya hemos asistido, tratando cada administración competente de sacar el mayor rédito político posible. Y los regantes contando los años que pasarán hasta que se entreguen las obras y puedan comenzar a ponerse al nivel de sus vecinos a los que les llegó antes la decisión política y administrativa. Porque en esto, también los ha habido con mayor o menor suerte, pues no a todos se les ha permitido ser los primeros, es más, entre los primeros y los últimos va a mediar al menos toda una generación de agricultores.
Dijo el consejero de Agricultura, Joaquín Antonio Pino, que en Castilla y León la superficie de regadío es de un 15 por ciento. La prensa lo enfoca mal, porque no lo dijo ni como dato -que es obvio- ni como logro, lo dijo como reivindicación, como necesidad de mejorarlo.
*Artículo de opinión de José Antonio Turrado publicado en La Nueva Crónica del viernes 3 de julio de 2026


