AHORA EL ENVOLTORIO

Después de la Conferencia de Agricultura celebrada en Madrid a principios de semana, el modelo de aplicación de la reforma de la política agrícola común en España ha entrado en su recta final.

AHORA EL ENVOLTORIO
 
Después de la Conferencia de Agricultura celebrada en Madrid a  principios de semana, el modelo de aplicación de la reforma de la política agrícola común en España ha entrado en su recta final. Quedémonos con que las decisiones podrían haber sido peores, y pensemos que se ha avanzado hacia una agricultura y ganadería más profesional orientada a producir para el mercado alimentos de calidad a precios competitivos, algo sin duda positivo. A partir de ahora, una vez que se aten los flecos pendientes cuando se publiquen todos los reglamentos, los reales decretos y las órdenes de convocatoria de las ayudas, queda ponerle el envoltorio. Y no es una cuestión menor, pues en estos años de debate de la nueva PAC, tanto los ministros de agricultura, como los parlamentarios europeos y los burócratas de la Comisión, han puesto mucho empeño en diseñar un modelo agrario socialmente aceptado.
 
Este modelo agrario al que se destinarán importantes fondos públicos estará más comprometido con el medio ambiente, en lo que se ha dado en llamar el reverdecimiento de la PAC, y por supuesto de levantar la moratoria sobre transgénicos ni se piensa. Y este compromiso, no nos engañemos, supondrá una menor producción y desventaja competitiva respecto al exterior. En ganadería la nueva política agraria profundiza en las duras condiciones de etapas anteriores relacionadas con el bienestar animal, la prohibición del uso de harinas animales y las restricciones en la utilización de medicamentos. Sobre el posible uso de sustancias promotoras del crecimiento comunes en países como EE.UU., por supuesto ni se habla.
 
En este afán por legitimar la PAC, por presentarla con un buen envoltorio, se ha acotado el perfil de beneficiarios, lo que ha permitido a las autoridades agrarias cargarse de una autoridad moral falsa e hipócrita, pues no pueden criticar algo que se ha hecho mal bajo sus responsabilidad de gobierno de años anteriores. Dicen que tienen los día contados los “cazaprimas” –bendito sea-, y que donde hay un pasto por el que se piden ayudas, veremos necesariamente una oveja o una vaca pastando. Bien, pero que no se quede en mero envoltorio.
 
Artículo de opinión de José Antonio Turrado publicado en La Nueva Crónica del viernes 24 de enero de 2014.