La organización agraria ASAJA se ha reunido hoy con la Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León en León, y ha recibido información suficiente sobre el foco de “fuego bacteriano” que se ha detectado en el municipio de Quintana del Castillo, y que se declarará de forma oficial el próximo lunes mediante publicación en el Boletín Oficial.

 

  ASAJA OFRECE A LA JUNTA UNA COLABORACION RESPONSABLE PARA ERRADICAR EL FOCO DE “FUEGO BACTERIANO”

 

La organización agraria ASAJA se ha reunido hoy con la Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León en León, y ha recibido información suficiente sobre el foco de “fuego bacteriano” que se ha detectado en el municipio de Quintana del Castillo, y que se declarará de forma oficial el próximo lunes mediante publicación en el Boletín Oficial.

La organización agraria pide la colaboración de todos los propietarios de manzanos y perales, en su totalidad destinados al autoconsumo familiar y no a  la agricultura intensiva, así como la colaboración de las administraciones locales, para que el foco se erradique lo antes posible y se evite se propague a otras zonas limítrofes. La gran preocupación del sector agrario al respecto de este asunto es la posible propagación del foco a la comarca limítrofe de El Bierzo, donde se encuentra la principal zona frutícola de carácter profesional de toda la región, por lo que de llegar a ella la enfermedad ocasionaría importantes pérdidas económicas.

La enfermedad conocida como “fuego bacteriano” afecta a las rosáceas (peral, manzano,..), y es producida por la bacteria Erwinia Amylovora, que en una etapa avanzada termina secando el árbol. No existen tratamientos químicos efectivos, por lo que la forma de lucha es la destrucción de las plantas afectadas y todas las que se encuentren en un radio de seguridad.  

 

(BREVE RESEÑA DE LA ENFERMEDAD) 

EL FUEGO BACTERIANO

Esta es una enfermedad de cuarentena causada por una bacteria. Es la enfermedad más grave que pueden padecer los frutales de pepita (manzano, peral y membrillero), el níspero y algunas plantas ornamentales y silvestres de la familia de las rosáceas. 

Los síntomas son los siguientes: las primeras infecciones se producen en primavera, en la época de la floración. A partir de ese momento la enfermedad progresa de manera descendente y va afectando a hojas y brotes; las flores y las hojas toman un aspecto oscuro, los brotes tiernos se marchitan y, en ocasiones, se curvan. La infección pasa a las ramas secundarias, las principales y finalmente a los troncos, produciendo el desecamiento del árbol. En ramas o troncos se pueden manifestar chancros, que es donde la bacteria inverna y se multiplica para después atacar en primavera. La dispersión de la bacteria desde los chancros a otros árboles es producida por los insectos, los pájaros, la lluvia o el viento, e incluso también por los utensilios de poda, que después de ser utilizados en una planta infectada, pueden infectar otra posterior que podemos con el mismo utensilio.

La enfermedad es grave por varias razones: porque es de fácil y rápida dispersión, porque produce daños muy graves y porque es una enfermedad de control muy difícil, ya que la lucha química es poco eficaz.

Las medidas más efectivas para el control de la enfermedad son las de prevención, ya que no existe en la actualidad un medio eficaz para la erradicación. Si una planta presenta síntomas sospechosos, se debe informar a la comunidad autónoma.

Si hay un foco de infección, las medidas de actuación son drásticas, ya que, inmediatamente, se tendrá que arrancar y destruir (mediante incineración in situ) toda planta visiblemente afectada y todas las plantas que puedan ser huéspedes de la enfermedad de su entorno inmediato (aunque no tengan síntomas). Posteriormente se aplicarán medidas preventivas en el invierno y un seguimiento en la zona, por si aparecen nuevos brotes.

Agosto 2006.