La Confederación Hidrográfica del Duero, que reunió el 15 de febrero a la Comisión Permanente de la Sequía, ha amenazado con incrementar los controles en todos los usuarios del agua, tanto de pozos como de aguas superficiales, de cara a la campaña 2018, restringiendo las dotaciones y obligando a la inmediata instalación de contadores. ASAJA se opone a que se cree más presión sobre estas pequeñas comunidades de regantes o usuarios de aguas de pozos, que en la mayoría de los casos ocupan el territorio más desfavorecido de la provincia, y donde los usuarios disponen de menos infraestructuras, como concentraciones parcelarias, redes de acequias o cauces regulados. ASAJA entiende que todos los regantes no son iguales, y que no se puede exigir lo mismo a los que han recibido apoyos públicos, que a aquellos de los que la administración nunca se ha acordado de ellos, salvo ahora para ponerles multas o restringirles el derecho al agua. Esta problemática está surgiendo sobre todo en los ríos no regulados como el Torio, el Eria, Duerna o el Omaña, o los cauces altos de los ríos donde se riegan prados, así como en el cauce alto de ríos regulados como el Esla, Porma o río Luna. En ninguno de estos casos el Estado ha acometido obras de modernización del regadío, y en muchos casos tan siquiera disponen de acequias de cemento.
ASAJA lamenta que el presidente de Ferduero, el leonés Angel Quintanilla, que tiene cargos en distintas comunidades de regantes, haya manifestado en esa reunión, y a los medios de comunicación, que “apoya la medida de la Confederación”, y que “algunas comunidades de regantes se van a encontrar con las compuertas cerradas”
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