El sindicato celebró un encuentro con los medios de comunicación hoy jueves en la capital leonesa 

En la primera estimación de las cifras económicas de la agricultura en España, elaborada por el ministerio de Agricultura, se resume diciendo que la renta agraria ha caído el 8,6% respecto a 2018. Apunta a unas menores producciones agrícolas como consecuencia de la sequía, a un ligero incremento de las producciones ganaderas con mejora de precios sobre todo en el porcino, a un incremento de los costes de producción liderado por piensos y fertilizantes, a la contención en el gasto que supone la amortización de las inversiones, y el estancamiento en las ayudas públicas que recibe el sector. Si estos datos fueran extrapolables a la provincia, sobre una renta agraria en León en 2018 de 258,214 millones de euros (informe Unicaja que Asaja ha dado por bueno), la caída del 8,6% supondría 22,2 millones de euros. 
El elevado porcentaje de tierras de regadío, en un año con campaña de riego normalizada y producciones por lo general buenas, ha atenuado en parte para el conjunto de la provincia las pérdidas ocasionadas por la sequía en pastos, forrajes y cereales. Y aunque los precios no han sido boyantes, tampoco se han desplomado como en un principio se llegó a pensar para el mercado de los cereales y, en particular, para el del maíz. En producciones ganaderas, apuntamos el crecimiento en todos los sectores, con excepción del ovino y de la apicultura, aunque el efecto de los precios que ha provocado el porcino se queda muy mermado en la provincia de León por su escaso peso cuantitativo. 
Los cultivos permanentes, de especial importancia en algunos municipios, y en general en la comarca del Bierzo, han dado pocas satisfacciones. Comenzando por la cosecha más temprana, que es la de las cerezas, y terminando con la de las castañas, pasando por frutales como manzanas y peras, y por supuesto la de la uva, el año ha sido francamente malo. 
En costes de producción se nota la subida de los piensos por el importante peso que tiene la ganadería en la provincia, y los fertilizantes por el mayor consumo vinculado a las producciones de regadío. Como en el conjunto de España, las ayudas se han mantenido en los mismos niveles, que, por cierto, se han cobrado en los plazos establecidos. Las menores inversiones que se vienen haciendo en maquinaria e instalaciones hacen también que se contengan los costes de amortización. 
Y sin duda el coste que más se ha disparado en la agricultura de la provincia, que por otra parte no es nada nuevo, es el que tiene que ver con el precio de la tierra, tanto si es arrendada como si se adquiere en propiedad. Aunque este factor no se tiene en cuenta para el cálculo de la renta agraria, hoy supone un importante coste de producción capaz de poner en cuestión la viabilidad de muchas explotaciones. 
Hecho este análisis, más que hablar de sectores mejor o peor tratados por el año agrícola, preferimos hablar de comarcas agrícolas, donde se llevan la peor parte el sureste leonés de agricultura de secano, y el oeste de la provincia (El Bierzo), donde se representa a la perfección nuestra agricultura de cultivos permanentes.

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