EL CESE AGRARIO

He leído en el blog de una periodista agraria un artículo titulado: “el cese anticipado dice adiós sin pena ni gloria”. Se refiere a la medida de la PAC consistente en incentivar el cese o jubilación anticipada de agricultores y ganaderos, reuniendo ciertos requisitos, a partir de los 55 años de edad, medida que ya no figura en la nueva política agrícola común cuyos reglamentos se publicaron a finales del pasado año.

EL CESE AGRARIO
 
He leído en el blog de una periodista agraria un artículo titulado: “el cese anticipado dice adiós sin pena ni gloria”. Se refiere a la medida de la PAC consistente en incentivar el cese o jubilación anticipada de agricultores y ganaderos, reuniendo ciertos requisitos, a partir de los 55 años de edad, medida que ya no figura en la nueva política agrícola común cuyos reglamentos se publicaron a finales del pasado año.  Es verdad que hoy, cuando la Seguridad Social alarga la vida laboral – gran error-, parece extemporáneo defender medidas como la que nos ocupa, por más que estemos hablando de unas pensiones que se pagan con fondos europeos, en unas cantidades tan modestas como los 12.000 euros al año, y con la finalidad añadida de dejar espacio para la incorporación de jóvenes al campo. Pero no quiero yo resucitar un debate ya perdido, pues la medida ha desaparecido de la nueva PAC y  no se puede contar con ella ni con otra similar que la sustituya. Trato únicamente de resaltar lo importante y beneficiosa que fue para el campo de la provincia de León.
 
A groso modo, en dos décadas se cogieron al cese anticipado en la actividad agraria unas 2.000 explotaciones agroganaderas de la provincia, con unos 2.800 cotizantes o autónomos, que adelantaron la edad de jubilación una media de 5 años y se jubilaron de verdad, es decir, cesaron por completo. Esta medida permitió reestructurar el sector agroganadero leonés, dar una salida digna a titulares de explotaciones no viables con una edad en la que ya no se puede invertir porque no se amortiza, y se reestructuró un atomizado sector lechero sobre todo en las zonas periféricas de la provincia y en particular en las de montaña. Y gracias a que estas familias dejaron el campo para pasar a vivir de una pensión, cientos de explotaciones pudieron aumentar su tamaño, a la vez que se dieron más oportunidades a los jóvenes, en muchos caos hijos de los que cesaban. En resumen, no hay duda alguna de que para la provincia de León ha sido la medida de política agraria con mejores resultados y menor coste para las arcas públicas. Un éxito en términos económicos y sociales.
 
Artículo de opinión de José Antonio Turrado publicado en La Nueva Crónica del viernes 25 de abril de 2014.