El Seprona, un cuerpo especial de la Guardia Civil con claras funciones de protección de la naturaleza, desempeña un papel importante para hacer cumplir las leyes sobre la conservación de nuestro entorno natural, y cumple con su papel, aunque a veces los agricultores tengamos la sensación de que únicamente tienen el foco puesto en nosotros y no en otras empresas. Estos días el Seprona ha puesto en marcha una campaña para comprobar la variedad de cereal utilizada por los agricultores, si la semilla procede de otros agricultores o de reempleo en la propia explotación, y en todo caso si se pagó el canon establecido para el reempleo de las mismas. Este canon es un royalty que cobran los semillitas, amparados por las leyes y reglamentos, para compensar los costes de investigación y desarrollo de nuevas variedades. El sector agrario es muy crítico con esta protección desmedida de los semillitas que están agrupados y defienden sus intereses mediante una sociedad limitada denominada Geslive, detrás de la cual está un agresivo y caro equipo jurídico. Los agricultores creemos que ya pagamos la semilla por lo que vale cuando la compramos por vez primera, y afirmamos que nadie nos indemniza cuando adquirimos una variedad que después no responde a sus expectativas. Nuestra agricultura de secano, pobre y escasa, no permite comprar cada año semillas certificadas pensadas para rendimientos europeos tres veces superiores a los nuestros. Y dicho esto, la queja, la denuncia, y la indignación, viene por el exceso de celo del Seprona para estar al servicio de estos intereses privados persiguiendo a agricultores para que se llenen los bolsillos cuatro multinacionales de las semillas. Digo yo que si la Guardia Civil de verdad tiene tan pocos recursos, debería destinarlos a perseguir los delitos de lo que todos entendemos, incluida la seguridad a las personas y a los bienes en el medio rural, no esforzarse tanto en perseguir un presunto fraude económico ajeno a las administraciones públicas. Dicho con todos los respetos.
Artículo de opinión de José Antonio Turrado publicado en la Nueva Crónica el 17/08/2018.
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