Los cultivadores de lúpulo serán los únicos que recibirán las ayudas en los próximos años desvinculadas de la producción, es decir, bajo la fórmula del desacoplamiento total.

LA AYUDA AL LUPULO ESTARA DESACOPLADA

Los cultivadores de lúpulo serán los únicos que recibirán las ayudas en los próximos años desvinculadas de la producción, es decir, bajo la fórmula del desacoplamiento total. Así se acordó ayer lunes en la Conferencia Sectorial de Agricultura presidida por la ministra Espinosa. Este modelo de aplicación de la PAC es el que ASAJA ha solicitado para todos los cultivos y producciones ganaderas, y que ha sido rechazado por el Gobierno con la complicidad de Coag, Upa y las cooperativas.

ASAJA había argumentado en el ministerio de Agricultura las razones para que se aprobase un desacoplamiento total en el lúpulo. Siendo válidas las razones que sustentaban esta petición para el resto de producciones, en el caso del lúpulo cobraba más sentido ya que la ayuda que podía permanecer acoplada era de unos 120 euros, cuantía insignificante ante unos ingresos brutos por hectárea que son de unos 6.000 euros de media.

En el caso del cultivo del lúpulo la decisión adoptada no tiene mayor importancia, ni la hubiera tenido si se hubiese adoptado en sentido contrario. No obstante, ASAJA se congratula de que haya imperado el sentido común , ya que además de menor complejidad burocrática, supondrá una mayor percepción de fondos europeos al ser mayor la superficie cultivada en los años de referencia (2000, 2001 y 2002) que la que se cultiva en la actualidad. El modelo de pago único desacoplado establece que la ayuda se cobrará en función de la media percibida en el periodo de referencia.

ASAJA no oculta su disgusto por la decisiones adoptadas en el día de ayer que afectan al resto de producciones, una decisiones que se basa en un recorte lineal de la ayuda del 5%, y la aplicación del pago único con el mayor porcentaje posible de acoplamiento. La organización agraria advierte que se perderán fondos comunitarios, se reducirán las rentas de los agricultores leoneses, se aumentará la complejidad burocrática, y se podrá freno a la expansión de cultivos alternativos como las alubias o los forrajes. Además, no bajarán las rentas de la tierra tanto como se esperaba si las ayudas se disociaban de los cultivos y se vinculaban a los profesionales.

ASAJA seguirá pidiendo la revisión de este asunto, y no cesará en su empeño hasta conseguir que la reforma se aplique de la forma que más beneficie a los profesionales, y pedirá cuentas tanto a los autores como a los cómplices del acuerdo de ayer que es nefasto para el campo.

León, 21 de diciembre de 2004