LA HORA DE UNA POLÍTICA DE HECHOS

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Sábado, 15 de mayo, festividad de San Isidro Labrador.

LA HORA DE UNA POLÍTICA DE HECHOS

José Antonio Turrado*.

Sábado, 15 de mayo, festividad de San Isidro Labrador. Por fin en el Ministerio de Agricultura se ha completado el organigrama de los principales altos cargos, supongo se habrá nombrado presidente de la Confederación Hidrográfica del Duero, y tenemos delegado del Gobierno en Castilla y León y subdelegado en nuestra provincia. Ahora que tenemos interlocutores, es el momento de comenzar a trabajar sin perder un minuto para recuperar los más de seis meses de tiempo perdido en la toma de decisiones de carácter agrario. Damos por sentado un nuevo talante, una disposición al diálogo, un más fácil acceso a quienes toman decisiones, y esperamos que haya la misma disposición para llegar a acuerdos con organizaciones como ASAJA en las cuestiones de política agraria que son fundamentales. Y hablando de talante y de diálogo, no es la hora de reprochar nada a los que se fueron, pero no consta que en 8 años de legislatura visitase León un ministro de Agricultura, creo que tampoco de Medio Ambiente, nunca mantuvimos una reunión con el Delegado del Gobierno, y ASAJA, a pesar de solicitarlo por escrito, nunca pudo reunirse con el último del escalafón: el subdelegado. Otro ex – subdelegado, el de Zamora, nos multó por manifestarnos entre las rastrojeras de Matilla de Ardón. Sirva el reproche para que no se repita con los que ahora llegan.

Son conocidos los problemas de la agricultura que tienen que ver con decisiones que ha de tomar el nuevo Gobierno. Problemas aparcados como la solución a las tarifas de riego que preocupan sobremanera a los agricultores del Páramo Bajo y Payuelos. Actuaciones del Plan Hidrológico Nacional que tienen que ver tanto con la construcción de nuevos embalses (Eria y Duerna), como con la construcción de arterias principales y secundarias de riego. Decisiones del Plan Nacional de Regadíos que desbloquearán o no la modernización del regadío en León, y donde puede haber tantos cambios que hasta se cuestiona la continuidad de las empresas públicas creadas para tal fin. Esperamos del Gobierno central una estricta vigilancia para que no operen oligopolios o monopolios encubiertos que nos hacen pagar por encima de su precio los carburantes, fertilizantes, maquinaria y semillas, o que pactan los precios abusivos a la baja de los productos que nos compra la industria agroalimentaria. Quedan decisiones importantes en materia de Seguridad Social, que son urgentes e imprescindibles para mantener a medio plazo el necesario Régimen Especial Agrario. En el sector lácteo, las decisiones que tome el ministerio de Agricultura, respecto por ejemplo a las cuotas, tienen una traducción directa en los precios que perciben nuestros agricultores y ganaderos. No dudamos de la promesa de modificar la Ley de Arrendamientos Rústicos que entra en estos días en vigor, y por el contrario tenemos todas las dudas sobre una política decidida y acertada para cumplir la promesa de incorporar a los jóvenes al campo.

Es conocida la opinión de ASAJA sobre la aplicación de la reforma de la PAC: desacoplamiento total en todos los sectores y puesta en marcha cuanto antes. Pues bien, no parece que la opinión del nuevo Gobierno, y quizás de otras organizaciones agrarias, coincida con nuestro postulado, que no es otro que el que defienden la inmensa mayoría de los agricultores y ganaderos profesionales de la provincia de León. Y hablando de política europea, esperamos un consenso con el Gobierno para defender los intereses remolacheros de Castilla y León ante la reforma de la OCM del azúcar, y que no se repita una estampa negociadora como la que hemos visto con motivo de la reforma del aceite.

Y como los problemas casi nunca vienen solos, la subida imparable del gasóleo está poniendo en un brete la rentabilidad de miles de explotaciones agrícolas, algo en lo que se supone ya está trabajando el secretario del ministerio, Fernando Moraleda, quien fuera secretario general de la UPA. Con este nombramiento, al menos nos evitamos contar el problema y proponer las recetas, pues nos basta con que ponga en marcha lo que él mismo proponía hace tan solo unas semanas cuando tenía otras responsabilidades.

Y mientras esperamos del nuevo Gobierno algo más que una política de gestos, pedimos como siempre en el mes de mayo que no falte el agua del Cielo. Y que no quede un solo pueblo en el que no haya un tino de escabeche y un cántaro de vino para celebrar San Isidro

. Que queden jóvenes para pujar el Santo en procesión es ya mucho pedir.

*Secretario general de ASAJA de Castilla y León.

Artículo de opinión publicado en El Mundo La Crónica de León el 14 de mayo de 2004.

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