El 28 de agosto de 2009, con motivo de la fiesta campesina, el secretario general de UGAL declaró a Diario de León: “los jubilados que se dediquen a pasear y a beber agua, que se compren una cacha, que el sombrero se lo regalamos nosotros”; “ se ha demostrado que ser el más rico del cementerio no sirve de nada, en los camposantos están ricos y pobres y ninguno se mueve ni hace nada”; “los jubilados que cobran subvenciones agravan la situación, el que está dentro no suelta los derechos”. Entonces tenía 58 años.
El 1 de septiembre de 2019, también con motivo de la fiesta campesina, y recién estrenado su cargo de vicepresidente de la Diputación con un sueldo de lujo, ahora con 68 años de edad y camino de los 69, dijo que aunque algunos lo querían jubilar, que se iban a joder, que seguirá en activo en los cargos y en la agricultura mientras el cuerpo y la cabeza le aguante.
¿Quiénes son esos que lo quieren jubilar, quizás los jóvenes de Ugal que ven en él un mal ejemplo por aferrarse de por vida a las subvenciones, a las tierras y a los cargos públicos con sueldo?
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