Desde un punto de vista de la legislación fitosanitaria, un cultivo se considera “menor” si cumple con al menos dos de los siguientes requisitos: ingesta diaria inferior al 0,125 g/kg del peso corporal, área de cultivo inferior a 20.000 has o producción anual inferior a 400.000 t.. El lúpulo leonés, o si se quiere el de España, al cumplir con los tres requisitos se considera pues “cultivo menor”. Por su tamaño, no aporta incentivos suficientes para que las empresas de productos fitosanitarios, la mayoría grandes multinacionales, investiguen e inviertan en la obtención de productos capaces de combatir o controlar las plagas y enfermedades, siendo las más comunes los insectos, los ácaros y sobre todos los hongos (el oídio). La legislación no permite utilizar productos que se han demostrado eficaces en otros cultivos y que lo serían también en el lúpulo, ni permite, y eso es lo más chocante, utilizar productos que ya se han ensayado y aprobado en otros países, aunque esos países sean de la Unión Europea y por lo tanto sujetos a normas comunes con las nuestras. En no pocas ocasiones los productos que eran eficaces se han retirado por un principio de prudencia que está llevando a quitar del mercado fitosanitarios que funcionaban bien y que tenían un precio razonable, y su alternativa es otros más caros y menos eficaces, cuando no la inexistencia de alternativa y en consecuencia daños en cantidad y en calidad en nuestras producciones. De poco sirve que esta semana hayan visitado la zona productora de lúpulo las autoridades agrarias del Estado y de la Junta, y que la hayan visitado los productores de cerveza de España, y que hayan prometido apoyos o al menos simpatía con el cultivo, si no se adoptan medidas legales para poner a disposición del productor fitosanitarios que, con garantías para el medio ambiente y para la salud del consumidor, sean capaces de acabar con las plagas y enfermedades que cada año hacen presencia en nuestros campos de cultivo. Esta es la principal reivindicación que tienen en este momento los lupuleros, por encima del precio.
*Artículo de opinión de José Antonio Turrado publicado en la Nueva Crónica del viernes 13 de octubre de 2019.
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