Pienso que este periódico, en el que escribo, ha sido excesivamente generoso en glosar los servicios del alto funcionario de la FAO, Juan Prieto, a la causa de los agricultores y ganaderos leoneses. La FAO no es un organismo para influir en decisiones políticas y sí un retiro dorado –de trabajar poco y ganar mucho- para altos funcionarios que llegan a él por algún mérito y mucho enchufe. Lo atípico es que el paisano y colega Juan Prieto se retirara tan pronto, cesando a petición propia – o eso creo yo-, del cargo de Jefe de Gabinete del ministro de Agricultura, Luis Planas, por lo que no se puede decir que se dejara la piel trabajando para el Gobierno de Pedro Sánchez como se espera de un socialista de pedigrí y con cargo.
Sin conocerlo de nada previamente, me alegré cuando fue nombrado Jefe de Gabinete de Luis Planas, de un ministro, por cierto, que me merece respeto y consideración. Porque el jefe de gabinete de un ministerio no es un cargo cualquiera,  es de facto el segundo de abordo, y es un lugar desde el que se puede influir en política, desde el que se puede trabajar para mejorar la vida de las personas, y de paso, hasta  hacer algo más por los tuyos, por los de tu provincia, en el caso que nos ocupa.
Pero la realidad es tozuda. En esa etapa se negoció una PAC que era nefasta para el maíz leones -lo que afortunadamente se corrigió unos años después-, se emprendió una nueva etapa de modernización del regadío donde no consta su actuación directa, ni consta en el impulso definitivo a los regadíos de Payuelos, como tampoco constan medias para la competitividad empresarial ante unos mercados que se han globalizado más que nunca en los últimos ocho o diez años. Estuvo aquí, acompañando al Ministro el 26 de febrero de 2019, en la reunión que mantuvo en la Subdelegación con las organizaciones agrarias, y supongo que escuchó y valoró las veintiuna propuestas que le hizo la organización agraria que represento. Pero no me consta. Por cierto, una de esas medidas parece que va a ir en un real decreto que está en ciernes: la reforma de la norma del Ibérico.
*Artículo de opinión de José Antonio Turrado publicado en La Nueva Crónica del viernes 18 de septiembre de 2026