Nunca se me hubiera ocurrido pensar que la recaudación por parte de las comunidades de regantes del canon de regulación y de la tarifa de riego, con los que el Estado se resarce de las inversiones efectuadas en la construcción de pantanos y grandes arterias de riego, así como los gastos corrientes de su mantenimiento, conlleva una compensación económica al parecer bastante jugosa. Pensaba yo que lo recaudado se ajustaba estrictamente a lo que la Ley de Aguas establece, y que no se le cobraba a los usuarios ni un euro más de los justos y necesarios. Pero el desencuentro que está teniendo alguna comunidad de regantes con la propia Confederación Hidrográfica del Duero, al respecto de esa compensación por la gestión de las tarifas, está sacando a la luz una práctica según la cual el usuario del agua paga unos montantes que dan para todo y que se reparten matemáticamente por el número de hectáreas regables. “El vino a escote nunca es caro”, se dice en mí pueblo, y es lo que ocurre cuando se pagan los servicios de comunidades de regantes y de la propia Confederación, que como se divide entre las hectáreas, que son muchas, parece dar igual diez o cien euros por hectárea arriba o abajo. Ahora los regantes reclaman con razón que se le devuelva el importe de la tarifa de riego y el canon de regulación cobrado en el año 2017 cuando un Real Decreto de sequía establecía la condonación del mismo si se daban ciertas circunstancias de restricciones en el uso del agua durante dicha campaña de riego, pero cabe pensar si esas comunidades de regantes no debieron de proceder a no recaudar el importe y abonarlo al Estado cuando ya sabían de una normativa que teóricamente les amparaba para no pagarlo. Pienso que lo recaudaron para mantener esas buenas relaciones institucionales que tanto han cultivado, esas mismas relaciones que ahora dicen romper sin que sus palabras tengan la mínima credibilidad para los que de verdad los conocemos. Se deben de estar partiendo de risa los altos funcionarios de la CHD sabedores de todos los tejemanejes.
* Artículo de opinión de José Antonio Turrado publicado en La Nueva Crónica del viernes 1 de noviembre de 2019
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