Pacto PP y UPL

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Me consta que en la tarde del martes reinó el desconcierto entre los miembros del PP que todavía tienen una visión de conjunto del partido, y piensan en el futuro del proyecto por encima de los intereses personales

Pacto PP y UPL

Me consta que en la tarde del martes reinó el desconcierto entre los miembros del PP que todavía tienen una visión de conjunto del partido, y piensan en el futuro del proyecto por encima de los intereses personales. Desconcierto ante el anuncio de un acuerdo parlamentario entre el PP y la UPL mediante el cual se garantizaba estabilidad política a cambio de comprometerse con ciertas reivindicaciones del leonesismo. No se entendía que, sin ser estrictamente necesario, ya que se daba por seguro el pacto con Ciudadanos, el PP cayese en manos de una UPL que se iba a crecer y a cargarse en razón, no ya solo de cara a su electorado, sino de cara a la sociedad leonesa en general. No hace falta ser un gran analista político para darse cuenta del alto coste que le iba a suponer al Partido Popular leones, y las dificultades de enfrentarse en nuevos procesos electorales a un rival resucitado que se daba ya por amortizado. La hipótesis del pacto no hubiera sido creíble en otros tiempos, pero sí en un momento como el actual en el que no hay una dirección clara, más bien varios grupos que cada uno va a lo suyo: la dirección regional buscando la tranquilidad de Herrera, los del ayuntamiento de León – que son los mismos que los de las Cortes- poniendo en valor sus dotes negociadoras, los de Diputación todavía no cohesionados, la dirección de Madrid un tanto alejada de los temas domésticos, y los parlamentarios nacionales preocupados por su futuro más inmediato. La única sensatez, en este momento y quizás siempre, se ha escuchado en la militancia de base, coincidente con la opinión de los simpatizantes, que no entendían que la estructura provincial del partido tuviera que sacrificarse por un gesto de buenismo político, por un gesto de demostrar ser ahora más dialogante y conciliador que nadie. Si esa presunta negociación no hubiera fracasado y se hubiera llegado a un pacto de legislatura, hubiera resultado vergonzoso ver a los negociadores del PP, que han sido altos cargos en varias legislaturas políticas, hacer concesiones en temas y materias que hasta ahora han considerado imposibles.  A mí que no me lo expliquen, que no son de fiar.

Artículo de opinión de José Antonio Turrado publicado en  La Nueva Crónica del viernes 26 de junio de 2015.

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