VALE LO DEL GINSENG, AUNQUE SUENE A CHUFLA

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Hace unos años, varios diputados del equipo de gobierno del PP en la Diputación de León, en comandita con otros de la oposición, se corrieron una sonada juerga por tierras francesas para comprar un caballo hispano bretón destinado a ser semental de nuestras yeguas de la montaña.

VALE LO DEL GINSENG, AUNQUE SUENE A CHUFLA

José Antonio Turrado*

Hace unos años, varios diputados del equipo de gobierno del PP en la Diputación de León, en comandita con otros de la oposición, se corrieron una sonada juerga por tierras francesas para comprar un caballo hispano bretón destinado a ser semental de nuestras yeguas de la montaña. Trajeron el caballo, lo cedieron al Ejercito, resultó no apto para el fin que se perseguía, y la última noticia que de él tenemos, acuartelado en Cantabria, es que se le ha ofrecido gratuitamente como animal de tiro a la Guardia Real de su Majestad. En los archivos de ASAJA se guarda la foto del diputado delegado de Agricultura, de aquella época, posando orgulloso ante un impresionante equino aparentemente bien dotado.

Cuando ahora un presidente de la Diputación acompañado por dos diputados viaja a Alemania para explorar el mercado del ginseng, no puede uno por menos que recordar aquel capítulo y pensar que todo esto puede terminar en una chufla de mayores dimensiones, si cabe, que la de antaño. No es mi ánimo criticar a un equipo de gobierno que lo está haciendo bien, ni dudo de la buena voluntad en todo lo relacionado con el viaje. Por el contrario, creo que aun fracasando el proyecto en su componente empresarial, nunca estará de más el reparto de semilla del mencionado producto, para cultivo de los huertos familiares, pues el efecto rejuvenecedor, estimulante y vigorizante que se le atribuye, no nos viene mal tampoco a los leoneses. Subvenciones peor dadas hemos visto en la institución provincial.

Tengo en mente más de media docena de proyectos auspiciados por la Diputación de León, similares a este, que han resultado ser un rotundo fracaso: el cultivo del kenaf o producir níscalos fuera de temporada regando el pinar, son algunos de los ejemplos. Aun así, nada se pierde por intentarlo de nuevo, o mejor dicho, poco se pierde. El sector agropecuario de la provincia no está que se diga muy boyante, por eso uno quiere agarrarse más que sea a un clavo ardiendo, y si además los experimentos son con dinero de todos, pues nada que objetar.

A tenor de esta noticia del ginseng, desempolvé de la biblioteca, donde todo lo guardo, un libro que recoge las memorias de las VI Jornadas Nacionales de Plantas Medicinales, Aromáticas y Condimentarias, jornadas que se desarrollaron en León allá por 1986. En una lectura apresurada no he encontrado referencias al ginseng, pero sí a decenas de plantas medicinales que potencialmente se podrían producir en León, una provincia a la que los ponentes la califican de singulares características para este tipo de cultivos, de abundante flora medicinal y aromática, y hasta de cierta cultura en el cultivo o recolección de estos productos, por tanto de «enorme potencial» para la explotación racional de estas plantas. Claro que analizado esto en el año 2004, el resultado es que lejos de potenciarse esta actividad, hemos dejado de cultivar la manzanilla, la menta, y casi hasta el lúpulo.

Me permito una sugerencia para experimentar el cultivo y comercialización del ginseng en la provincia, y es que se cultiven en las fincas que tiene la Diputación. Mal por mal, mejor de ginseng que de cardos borriqueros.

León, 2 de junio de 2004.

*Secretario general de ASAJA de León.

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