Pedro Barato, presidente nacional de ASAJA, advierte que si el cereal no se salva, habrá más movilizaciones, aparte de las de Valladolid, Madrid y Estrasburgo estas semanas.
Con el precio de la urea entre 850-900 euros por tonelada, según Barato, las concentraciones de agricultores y ganaderos programadas en breve «son solo la punta de lanza de las que vendrán si no se ofrece una salvación para el cereal y otros subsectores cuyo futuro pende de un hilo por la falta de rentabilidad».

CRISIS DE FERTILIZANTES Y MOVILIZACIONES
La situación del cereal es crítica. Los precios actuales, unidos a los altos costes de producción, hacen inviable la actividad y amenazan la próxima siembra.
España importa ya entre 12 y 14 millones de toneladas anuales para sostener su ganadería —porcino, vacuno y ovino— que también quedaría comprometida si el sector cerealista colapsa. «Si peligra el cereal en España, peligra toda la cadena ganadera», enfatiza Pedro Barato.
ASAJA ha anunciado una triple agenda de movilizaciones: el 19 de mayo, concentración en Estrasburgo ante las instituciones europeas por la crisis de fertilizantes; el 20 de mayo, manifestación en Valladolid por la grave situación del cereal; y antes del inicio de la cosecha, una tercera movilización en Madrid, también por el problema del cereal. «Menos exigencias y más soluciones», ha reclamado el presidente.
La crisis de los fertilizantes, disparada desde el conflicto en Oriente Medio y el cierre del estrecho de Ormuz, agrava el panorama. El doble arancel —sobre las exportaciones agroalimentarias y sobre los insumos de origen ruso— contribuye a disparar los costes. Por ejemplo, la urea ha pasado de 350-400 euros la tonelada a los 850-900 euros actuales, con un incremento medio superior al 33%. Apenas quedan entre cinco y ocho fabricantes de fertilizantes en España. «Estamos poniendo en peligro la seguridad alimentaria en Europa», ha denunciado el presidente nacional de ASAJA.
AGUA Y CEREAL, PRIORIDADES URGENTES
En el encuentro del Comité Nacional de ASAJA, celebrado en Almería, el agua se ha presentado como factor determinante del futuro agrario y se ha reclamado una política hidráulica planificada a escala de país. «El agua no puede depender de decisiones aisladas; hay que actuar en conjunto como nación», ha señalado Pedro Barato.
El Comité ha abordado igualmente la mano de obra, defendiendo la inmigración ordenada y reglada como solución al déficit de trabajadores en el campo. Se han tratado también los costes de producción, la sanidad animal y vegetal, la fauna salvaje y las cuestiones fitosanitarias y medioambientales que presionan sobre la viabilidad de las explotaciones.


