José Luis Marcos, presidente de ASAJA Palencia

La campaña cerealista 2026 que se cosecha en Palencia no será recordada por su producción, ni por su calidad, ni por su contribución a la renta agraria. Será recordada, lamentablemente, como el año en que miles de agricultores sembraron para perder dinero. Y no es una expresión retórica, es la conclusión directa de los datos que maneja ASAJA y de la realidad que se observa a pie de campo.

José Luis Marcos durante una entrevista a finales de junio para el programa ‘Campo Palentino’ de La8 de RTVCyL.

MENOS KILOS Y MÁS COSTES

Tras semanas de calor extremo en pleno mes de mayo y comienzos de junio, muchas parcelas han quedado literalmente asuradas, secadas antes de tiempo, sin completar el ciclo y sin llenar el grano. El resultado es demoledor: una cosecha 40% inferior a la del año pasado en la región.

A esta caída de rendimientos se suma un factor que agrava la situación hasta hacerla insostenible: los costes de producción siguen disparados. El gasóleo agrícola -aunque haya tregua en la guerra en Irán- continúa en niveles muy elevados. Y los fertilizantes, los fitosanitarios y las semillas no han regresado a los precios previos a la guerra.

El agricultor paga más para poder producir y recibe menos al vender. La ecuación es tan simple como devastadora. Pero, ¿por qué el precio del pienso al ganadero no baja en proporción al precio del cereal?

PRODUCIR A PÉRDIDAS

Conviene recordar un dato clave que ASAJA Palencia lleva meses subrayando: en 2025, con una cosecha récord en Castilla y León, los productores lograron no tener pérdidas gracias a las ayudas de la PAC. Si el excepcional 2025 se cerró en tablas, ¿qué puede esperar el agricultor en 2026, con una producción mucho menor y unos costes todavía más altos? La respuesta es: ruina.

Porque este año, incluso sumando las ayudas PAC, el cerealista palentino cultiva para perder dinero. Es un hecho respaldado por los números. Los precios en lonja no cubren ni de lejos los costes ordinarios de producción. Y mientras tanto, el agricultor asume en solitario el riesgo climático, el riesgo de mercado y el riesgo político.

EXIGENCIAS

La situación es tan grave que ASAJA Palencia advierte de un escenario que ya se percibe en los pueblos: desánimo, venta de tierras y falta de relevo generacional. ¿Quién va a querer incorporarse a un sector donde trabajar más significa perder más? ¿Cómo se puede sostener un modelo productivo que depende de ayudas para no entrar en pérdidas incluso en años buenos?

El cerealista palentino no pide milagros. Pide precios justos, costes asumibles, una PAC que no penalice y una Administración que entienda que sin agricultores no hay alimentos, ni paisaje, ni economía rural. Esta campaña de 2026 debe ser un punto de inflexión.

ASAJA Palencia exige medidas urgentes, reales y eficaces: aplicar un módulo cero en el IRPF para el cereal en 2026. No se puede exigir la misma carga fiscal en un año de quiebra. Castilla y León necesita una política agraria que defienda a quienes producen, no a quienes especulan. Necesita precios justos, costes asumibles y una PAC que no penalice al profesional.

Si no se actúa ya, el sistema les obligará a elegir entre trabajar o arruinarse. No se puede mirar hacia otro lado mientras un sector estratégico se desangra. Ruina.