La covid pone a prueba la red de apoyo familiar en los pueblos, con las mujeres como eje principal Hoy, 15 de octubre, se celebra el Día internacional de la mujer rural.

En este 2020 se cumple más que nunca los motivos por los que la ONU decidió dedicar una fecha a la mujer rural: reconocer su función y contribución decisivas a la promoción del desarrollo agrícola y rural. La pandemia ha puesto a prueba las redes de colaboración vecinal de unos pueblos con pocos habitantes y servicios escasos, y las mujeres han estado y están en primera línea contribuyendo a que se sostenga actividad, asistencia y apoyo. Hay ejemplos que han saltado a la opinión pública en estos meses, como la elaboración de equipos de protección por parte de voluntarias de diferentes pueblos, pero también ejemplos diarios de colaboración que no se conocen: desde acompañar a vecinos con problemas de movilidad al médico, ayudar a hacer trámites telefónicos y online, recoger y acercar alimentos y recetas, etc. Siendo todas estas tareas esenciales en el complicado momento actual, para ASAJA es fundamental que la crisis económica que vivimos a consecuencia de la covid no paralice ni ponga obstáculos añadidos a que la mujer siga dando pasos sólidos en su avance al frente de proyectos profesionales y empresariales en el mundo rural. Hace solo unos meses, se conocían los datos de la última convocatoria de incorporaciones al sector agroganadero, 286 eran mujeres, un 32,4 por ciento del total, casi diez puntos por encima a la proporción que se mantenía en la última década (solo un 22% eran mujeres). Otro dato significativo y que se recoge en una reciente encuesta elaborada desde la Consejería de Agricultura, ganadería y Desarrollo Rural, es que cuanto más pequeña es la localidad donde residen, mayor es el porcentaje de mujeres que se dedican al sector agrario, lo que prueba que el campo es un sector que resiste y crea empleo en los entornos más complicados, como es el medio rural. Un dato para tener muy en cuenta a la hora de apoyar medidas enfocadas al sostenimiento de población. “La capacidad de trabajo, resistencia demostrada y ganas de avanzar y abrir caminos hacen presagiar un gran futuro para las mujeres en un sector agrario y ganadero cada vez más exigente y sostenible”, apunta ASAJA, que apunta que es obligación de las administraciones trazar medidas de apoyo para que las mujeres rurales puedan desarrollar todo su potencial. La venta directa de productos, normativa que en estos momentos se prepara en Castilla y León, pueden abrir caminos para mujeres que desean comercializar directamente su producción. También es fundamental que se garantice una cobertura de internet rápida y eficiente en todo el territorio, herramienta esencial tanto por motivos profesionales como personales. Por último, es muy importante que se les ofrezca cualquier tipo de asesoramiento y formación especializada y continuada que requieran para que sus proyectos de emprendimiento sintonicen con el mercado y tengan éxito, algo en lo que desde las oficinas de ASAJA se está trabajando. A S A J A Castilla y León – www.asajacyl.com – @asajacyl

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