Segovia, 18 de septiembre de 2026.- La tremenda subida del gasóleo B está comprometiendo de forma muy seria la rentabilidad del sector agrario y es necesario articular medidas rápidas y concretas para salvar el futuro del sector.

El alza del precio del gasóleo agrícola esta comprometiendo de forma muy seria la rentabilidad del sector agrario. Es necesario articular medidas muy concretas y de toda índole para paliar la situación. Estas medidas se deben tomar a todos los niveles, tanto nacional como regional. Desde ASAJA Segovia demandamos una devolución del impuesto especial de hidrocarburos de más del doble establecido hasta ahora y esta ayuda no debe de tributar.

El precio del gasóleo B agrario ha registrado un cambio muy acusado en 2026. El informe semanal del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) de 14 de septiembre sitúa el precio medio ponderado nacional, con impuestos, en 1,464 €/litro. Una semana antes, el 7 de septiembre, la referencia utilizada por ASAJA era 1,405 €/litro. Frente a los 0,950 €/litros registrados el 8 de septiembre de 2025, el nivel de 14 de septiembre de 2026 supone un incremento de 0,514 €/litro, equivalente al 54,1 %. La comparación con el 7 de septiembre de 2026 arroja una subida interanual próxima al 48 %. La lectura histórica del gasóleo B agrario La serie oficial del MAPA muestra tres fases principales. Entre 2008 y 2021 se sucedieron ciclos de fuerte oscilación, con referencias nominales de 1,014 €/l en julio de 2008 y 1,005 €/l en septiembre de 2012. En 2022 se produjo un episodio excepcional de encarecimiento, visible en la serie oficial, seguido por una normalización progresiva durante 2023, 2024 y buena parte de 2025. En 2026 la trayectoria cambia bruscamente y vuelve a situarse en niveles muy elevados. Los 22,1 millones de hectáreas que el MAPA comunicó para la PAC 2025 son superficie declarada, no una medición de hectáreas que vayan a ser efectivamente labradas y sembradas en otoño. Por ello, el cálculo de 440 millones de litros debe identificarse expresamente como escenario de ASAJA. El coste real dependerá de cultivos, técnicas de laboreo, número de pases, maquinaria, orografía y superficie efectivamente trabajada.

El precio del fertilizante también es un problema que agrava la situación del sector y compromete aún más la rentabilidad del sector cerealista principalmente.

Es necesario y urgente que las Administraciones Públicas se pongan manos a la obra para salvaguardar el sector. Y nuestros agricultores y ganaderos vuelvan a la senda de la rentabilidad y así poder mantener la seguridad alimentaria y el cuidado del Medio Ambiente.