La OPA ha acudido esta mañana a Valladolid a una manifestación contra el aumento de los costes de producción y la alarmante falta de rentabilidad de las explotaciones
“Vamos a pasar de ser el granero de España al desierto de España”. Esta lapidaria frase ha sido coreada hoy en Valladolid por las organizaciones profesionales agrarias de Castilla y León, en unidad de acción, en la primera de las convocatorias de nuevos actos reivindicativos conjuntos por el hundimiento de la rentabilidad del sector. Este panorama está llevando a pérdidas a muchos de los subsectores, en particular los cereales y al resto de cultivos herbáceos. En una situación bélica con dos frentes abiertos, Oriente Medio y Rusia-Ucrania, la situación del campo empeora cada día, al no repuntar las cotizaciones de los productos agrarios, mientras que siguen alcanzando récords los precios de los insumos, en particular de los carburantes y los fertilizantes.

A este problema se suma el que sufre toda la ganadería, las consecuencias económicas de enfermedades animales cuyo control no está en manos del sector. Y también hay que añadir el estado de alerta permanente y de desconfianza que vive el campo ante las consecuencias que puede tener para el sector la entrada en vigor de acuerdos internacionales, como es el caso de Mercosur y otros como el de Estados Unidos.
ASAJA Soria, al pie del cañón
Los agricultores y ganaderos, procedentes de todas las provincias de Castilla y León, entre las que se encontraba una nutrida representación de Soria, encabezada por el vicepresidente de ASAJA, Fernando Borque, y otros miembros de la junta directiva que representaban varios sectores como el vacuno, la vid y el cerealista, se concentraron al mediodía en la Plaza de Zorrilla, en el centro de Valladolid. De allí la manifestación partió, con un sol de justicia y cerca de 30 grados, hasta la sede de la Delegación del Gobierno, para proseguir hasta la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, donde concluyó.


Durante la manifestación, ASAJA Soria dejó muy claro que la situación está poniendo en peligro la continuidad de numerosas explotaciones de la provincia: “Toda la sociedad debe saber que los costes están subiendo y que nuestros productos van a la baja. Por eso, reclamamos a las puertas de los responsables del Gobierno central y del autonómico medidas políticas, arancelarias y fiscales para cubrir los costes de producción, algo que además es lo que fija y a lo que obliga la Ley de la Cadena Alimentaria”.

Las organizaciones agrarias hicieron esta semana un llamamiento a empresas relacionadas con el sector a unirse y apoyar la llamada de auxilio del campo. En concreto, la petición iba dirigida a almacenes de cereal y piensos, almacenes de abonos y semillas, comunidades de regantes, cooperativas, talleres, concesionarios de maquinaria, tiendas de suministros, y servicios profesionales, entre otros. De este modo, se pedía a todas las empresas que mantienen una relación directa con el sector, bien como clientes o como proveedores de bienes y servicios, que cerrasen sus negocios o marquen servicios mínimos para urgencias, expresando así su apoyo a las reivindicaciones. El peso económico y social del sector agrario va mucho más allá de la parte productiva, ya que sustenta una potente industria agroalimentaria y de servicios generadora de riqueza y empleo en todo el territorio. Sin una agricultura y ganadería fuertes, sin precios rentables y sin un futuro claro para los jóvenes, todo ese entramado de actividades económicas vería comprometido su propio futuro.



