Después de una campaña de cereal agronómicamente, digamos, buena pero un tanto irregular, y pasada la incomprensible pero por desgracia habitual euforia de algunos optimistas en el mes de agosto, la verdad es que cuando nos sentamos a ver realmente cómo queda nuestra cuenta de resultados nos topamos con la cruda realidad y es que con estos precios nuestras explotaciones han entrado definitivamente en números rojos.

Llevamos varios años en los que vemos muy de cerca que la renta agraria va cayendo y desde luego los que mejor pueden hablar son nuestros bolsillos. No nos sirven en absoluto los datos oficiales que las administraciones cocinan a su antojo y conveniencia, con incomprensibles datos que parecen incluso positivos en algunas ocasiones pero que nada tienen que ver con nuestro día a día. Por otro lado es de justicia reconocer el trabajo de algunos responsables de las administraciones para atajar este problema, que tienen la obligación de intentar proteger la producción interior, pero son unas medidas alarmantemente insuficientes. Los especuladores, los que campan a sus anchas en el mercado,  no pueden  seguir con impunidad en medio de sus estrategias que generan un daño irreparable al agricultor y al ganadero, que son quienes están asumiendo los riesgos y las pérdidas.

Por todo lo anterior, desde ASAJA Soria tomamos la decisión de organizar una jornada reivindicativa, entre el 26 de septiembre y el 1 de octubre, dentro de nuestros medios y posibilidades, para que la sociedad en general tomase conciencia de cómo está realmente el sector agrario, más allá de dimes y diretes, de filósofos de la nada, de fantasmadas varias y de conversaciones de barra del bar. La agricultura y la ganadería están heridas de muerte, así que ya no hay tiempo para mirar a otro lado y las administraciones deben acometer un tratamiento de choque porque de no ser así muchas explotaciones están abocadas a desaparecer sin remedio. Además, con estos precios estamos espantando del todo a los jóvenes que pudieran estar pensando en incorporarse al campo.

Reconozco que es duro y poco grato pensar de esta manera, pero les aseguro que es la pura realidad. Si desaparecen la agricultura y la ganadería de España, ya me dirán ustedes qué vamos a comer, con qué calidad y a qué precio… Ya les confirmo que los productos que nos viésemos obligados a consumir no estarían en las mismas condiciones higiénicas y fitosanitarias que los que nosotros producimos.

Muchas veces pienso que lo único que les interesa a los políticos es que la provincia de Soria acabe siendo un gran coto de caza para que ellos puedan divertirse a costa de la economía y del sufrimiento de los demás. Las enseñanzas de nuestros mayores siempre fueron trabajar la tierra dignamente para vivir de su fruto y es lo que mejor sabemos hacer y por eso siempre pedimos a los que nos gobiernan que nos dejen realizar nuestro trabajo, sin tantos condicionantes absurdos. Probablemente esos que dirigen nuestros destinos pensarán que al fin y al cabo con ellos no va nada, pero deben saber que la desaparición de un sector tan vital como el agroganadero en esta provincia sería la puntilla final para todos, y todos son todos, también los que viven a la sombra o incluso parasitando del trabajo de los demás.

Por supuesto, quiero acabar el artículo lamentando la desidia de los que no quisieron arrimar el hombro en esta iniciativa y dando las gracias a todos los que contribuyeron a que la semana reivindicativa se pudiera llevar a cabo; empezando por los responsables de Galletas Tejedor y acabando en los compañeros de ASAJA Valencia y ASAJA Ávila, sin olvidar al Ayuntamiento de Soria y a la Policía Municipal, a la cooperativa Agropal, a ASAJA La Rioja, a ASAJA Castilla y León…

La semana reivindicativa tuvo un respaldo enorme de la sociedad soriana.
La semana reivindicativa tuvo un respaldo enorme de la sociedad soriana.

CARMELO GÓMEZ SANZ. PRESIDENTE DE ASAJA SORIA

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