El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ya ha dejado caer que será necesario recortar las ayudas de la Política Agraria Común (PAC) en el próximo presupuesto de la Unión Europea, que abarcará el periodo entre 2021 y 2027, con el objetivo de poder financiar otras prioridades del bloque, como la defensa el control de fronteras y la transformación digital, además de paliar también la caída de ingresos provocada por el Brexit. Entramos por tanto en una fase negociadora para ver en qué quedan esas advertencias. Desde ASAJA Soria vamos a seguir muy de cerca este asunto y trabajar desde la Ejecutiva Nacional de ASAJA, de la que soy miembro, y desde nuestra oficina en Bruselas para que el anunciado recorte del 30 por ciento en la PAC sea un mal sueño que se pase.  Esta cifra anunciada va a la par con otra del Ministerio de Agricultura, que es el 10 por ciento de pérdida de renta agraria y que no deja de ser una generalidad que tenemos que matizar.

El sector agroganadero cada vez está más globalizado y abierto al exterior; con producciones que han demostrado que los profesionales del campo, una vez superados infinidad de problemas y rémoras, pueden incluso acabar conquistando mercados, pero también hay que poner la lupa en la realidad del campo de interior; en el que los cereales y la ganadería extensiva son el plan A, el B y el C, condenados por varios condicionantes climáticos, orográficos y de decisiones políticas. Aquí, donde el regadío no llega ni al tres por ciento, se bajaron artificialmente los precios y de aquí nació esencialmente el presupuesto de la PAC. La vulnerabilidad es evidente y los obstáculos para competir en igualdad de condiciones son muchas veces insalvables por no hablar de la situación de pérdidas para nuestro campo generada con las importaciones. Por eso decía que hablar al buen tuntún de un 10 por ciento de rebaja en la renta agraria es muy relativo. Habrá casos en los que sea casi inapreciable. Pero en otros, como en provincias como Soria con sus limitaciones específicas y con otras sobrevenidas, en los que será una repercusión muy severa.

Recuerdo ahora una pancarta que llevamos hace ya unos añitos en una manifestación en Madrid y que decía “Nada a la dentadura sin agricultura”. Y otra concentración reivindicativa en Luxemburgo para atajar otros recortes previstos para la PAC en 2013 con lemas como “Por la supervivencia del campo” y “Los agricultores, en crisis”. Junto a ellos figuraban otros lemas de más países de la UE, y el que más me gustó de ellos fue uno muy significativo y precisamente de agricultores de una zona de Europa con limitaciones particulares en su campo muy similares a las nuestras y que decía: “No farmers, no food” (Si no hay agricultores no hay comida).

Para ASAJA Soria, es preocupante que frente a la situación de extrema crisis que atraviesa la agricultura cerealista continental desde Bruselas se diga ya que será necesario reducir el presupuesto sin tener en cuenta de nuevo que existen limitaciones particulares, específicas y crónicas en zonas como la nuestra. Más allá de que esto sea una realidad comprobable, tengamos en cuenta que estas reducciones anunciadas parecen querer tapar que el presupuesto es escaso para ser la única política común de la UE y para poner en marcha no solamente todas las políticas de paliar la pérdida de renta agraria de los profesionales del campo sino para el desarrollo rural, el bienestar animal, el respeto medioambiental y la protección del ecosistema.

La manida expresión lucha contra el despoblamiento en provincias como ésta ya es algo que solamente rellena el saco de la fatuidad de algunas mentes pensantes que no saben dar la importancia capital que tiene el sector cerealístico para el mundo rural. El cereal está pasando por unos momentos muy complicados, con precios por debajo de los de hace tres décadas, y que sigue en declive en cuanto a su valor, acumulando bajadas de un 40 por ciento respecto a hace dos campañas y en la que los principales insumos, en vez de bajar, incluso han subido algunos de ellos. Se trata de una situación que se repite y que ya denunció ASAJA Soria en la gran tractorada de hace dos años. Para defender la PAC no basta con defender el presupuesto; nos hace falta una definición política y social en relación con lo que es en verdad la PAC y en la que se tengan en cuenta las cartas con las que jugamos cada uno, que se considere que el tapete no es igual para todos y que las sillas tampoco son igual de cómodas ni tienen la misma altura para competir en buena lid.

Huyamos de falsos paternalismos que acaban siendo un estruendoso fracaso que encima acabamos pagando los de siempre. Más de una vez el presidente nacional de ASAJA, Pedro Barato, ha hecho hincapié en que las ayudas de la PAC son algo que llega hasta el último rincón del campo, por lo que defender una PAC fuerte y con presupuesto es uno de los pilares fundamentales en la estabilidad de las rentas agrarias y por lo tanto en los visos de futuro para la ganadería y la agricultura de Soria. Por eso, no me gustan las macrocifras y esos datos globales fríos que nos sueltan y que no ponen el acento en la precariedad de nuestra agricultura continental; las ayudas a los ganaderos de extensivo y a los agricultores cerealistas de zonas como Soria son imprescindibles porque se encuentran en honda crisis con unos precios de mercado que no cubren los costes ni mucho menos la renta y las limitaciones son más que demostrables y han de ser tenidas en cuenta en Bruselas, en Madrid y en Valladolid.

Carmelo Gómez Sanz. Presidente de ASAJA Soria

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