Valladolid, 28 de mayo de 2026


ASAJA Ávila y ASAJA Valladolid han reclamado hoy que la agricultura y la ganadería sean tratadas como una prioridad nacional, al considerar que la producción de alimentos es una cuestión estratégica para España, para Castilla y León y para el conjunto de los consumidores.
Las dos organizaciones provinciales subrayan que el campo no puede seguir soportando más exigencias, más costes y más burocracia mientras compite con productos importados de terceros países que no siempre cumplen las mismas normas sanitarias, laborales, medioambientales o de bienestar animal que se exigen a los productores españoles.
“No pedimos privilegios; pedimos igualdad de condiciones. Si España y Europa quieren alimentos seguros, territorio vivo y pueblos con futuro, deben proteger a quienes producen”, señalan desde ASAJA Ávila y ASAJA Valladolid.
Las organizaciones recuerdan que esta reivindicación forma parte de la defensa histórica del sector agrario. La Política Agrícola Común nació para garantizar el abastecimiento alimentario, estabilizar los mercados y asegurar una renta digna a agricultores y ganaderos. En ese marco, la preferencia comunitaria ha sido siempre un principio esencial: proteger la producción europea frente a una competencia exterior que no responde a las mismas reglas.
ASAJA Ávila y ASAJA Valladolid advierten de que acuerdos comerciales como el de la Unión Europea con Mercosur pueden perjudicar gravemente a sectores sensibles si no van acompañados de controles estrictos, reciprocidad real y cláusulas de salvaguardia eficaces.
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“El campo no puede ser moneda de cambio de intereses comerciales, industriales o geopolíticos ajenos al sector agrario. No es aceptable exigir cada vez más al agricultor y al ganadero europeo mientras se abre la puerta a productos que llegan con menores costes y menores garantías”, afirman las dos organizaciones.
En este sentido, reclaman un refuerzo efectivo de los controles en frontera para animales, productos de origen animal, vegetales y alimentos. ASAJA recuerda que la sanidad animal y vegetal es una cuestión de seguridad alimentaria y de defensa de nuestras explotaciones, ya que una plaga, una enfermedad o una entrada de productos sin garantías puede causar daños irreparables en el sector.
Las dos organizaciones defienden una agricultura y una ganadería modernas, sostenibles y comprometidas con el territorio, pero rechazan que la sostenibilidad se convierta en una carga imposible de asumir para quienes producen alimentos. “Una explotación que no es rentable no es sostenible”, recalcan.
ASAJA Ávila y ASAJA Valladolid advierten también de que determinadas agendas regulatorias internacionales no pueden imponerse de espaldas a la realidad del campo. Las decisiones medioambientales, comerciales o regulatorias deben contar con quienes viven de la tierra, cuidan el territorio y garantizan el abastecimiento alimentario.
Las organizaciones subrayan, asimismo, que defender el campo como prioridad nacional es plenamente compatible con reconocer la aportación de trabajadores de distintas procedencias al sector agrario, cuya labor resulta imprescindible en numerosas campañas y explotaciones.
“Este debate no debe confundirse ni desviarse. La prioridad nacional que reclamamos no va contra nadie; va a favor de la producción española, de las explotaciones familiares, de la seguridad alimentaria, de la igualdad de condiciones frente a terceros países y del futuro del medio rural”, señalan las dos organizaciones.
ASAJA Ávila y ASAJA Valladolid insisten en que defender el campo como prioridad nacional significa defender precios justos, una PAC fuerte, reciprocidad en los acuerdos comerciales, controles en frontera, sanidad animal y vegetal, agua, infraestructuras, seguros agrarios útiles, relevo generacional y una reducción real de la burocracia.
Las organizaciones destacan además el papel de Castilla y León como una de las grandes potencias agrarias y ganaderas de España. Sus agricultores y ganaderos producen alimentos, mantienen vivo el territorio, fijan población y sostienen buena parte de la economía rural.
En este sentido, reclaman al Gobierno de España, a la Junta de Castilla y León y a las instituciones europeas una política agraria con visión de Estado, basada en la unidad de mercado, la defensa de la producción propia y el respeto a quienes sostienen el medio rural.
“Sin agricultores y ganaderos no hay alimentos, sin producción propia no hay capacidad real de abastecimiento y sin pueblos vivos no hay futuro para España”, concluyen ASAJA Ávila y ASAJA Valladolid.