Estos días nos encontramos de proceso electoral en proceso electoral. Ahora todos se acuerdan de nosotros: somos un sector estratégico, ¡toma ya! Todos van a poner medidas para luchar contra la “España vaciada”, y mira si no habrán tenido tiempo durante todos estos años… Desgraciadamente conocemos bien a casi todos los que en los partidos tradicionales van en los puestos con posibilidades de ser elegidos, son siempre los mismos. Tiempo han tenido de demostrar que el campo es un sector estratégico si lo creyeran de verdad con firmeza y de haber puesto medidas reales para frenar la sangría de nuestros pueblos.

Algunos hasta se atreven a decir públicamente en los actos electorales que son “el mejor sindicato agrario”, será que tienen complejo de sindicalistas agrarios de maceta, o lo que es peor, nos tratan por tontos a las mujeres y hombres del campo. Todavía tenemos memoria para recordar cómo paisanos nuestros, elegidos por nosotros los abulenses, votaron en las Cortes de Castilla y León a favor de la supresión de la ayuda de 3 euros por tonelada al cultivo de la remolacha, cuestión que ASAJA peleó en los tribunales y ganó para devolver al campo lo que es del campo. Otros votaron en contra de que se reconociera el trabajo que desempeñan nuestros técnicos día a día al servicio de todos nosotros, los agricultores y ganaderos, cuando ellos mismos habían aprobado unos años antes la Ley Agraria de Castilla y León que lo establecía y simplemente había que desarrollar ese aspecto: reconocer legal y socialmente lo que venimos haciendo las organizaciones profesionales agrarias, somos “entidades colaboradoras de la administración”.

No nos permiten cazar el lobo, pero tampoco nos pagan los daños reales que ocasionan en nuestras explotaciones, daños que estamos reclamando vía judicial a nuestros asociados, igual que hicimos con los 3 euros de la remolacha. Los fauna campa a sus anchas transmitiendo enfermedades a la cabaña ganadera y devorando nuestras cosechas, no se levanta el injusto “arresto” a nuestros ganaderos que han tenido la desgracia de sufrir un incendio en sus superficies de pastos, siguen sin atender la justa reivindicación de una tarifa eléctrica ajustada a las necesidades del campo primando los intereses de las grandes corporaciones frente a la de sus votantes, sin permitirnos la rotación legal en las superficies de regadío, sin una fiscalidad y ayudas adecuadas para facilitar la incorporación y el rejuvenecimiento del campo, sin pensiones justas para nuestros mayores que permitan la transmisión de las explotaciones, sin dotar de unas coberturas y rendimientos adecuados al seguro agrario en nuestras comarcas agrícolas, y… ¡qué decir de los precios! Estamos hartos, no atienden nuestras necesidades.

Un partido político, un político, no puede dejar de lado a sus votantes durante cuatro años, no solucionar sus problemas del día a día, mirar a los suyos por encima del hombro, sin consultarles y con soberbia, y pretender que no tengamos memoria. Si algunos quieren tener el “sueldo de Nescafé” que prueben suerte consumiendo ese producto y participando en el sorteo, pero que no pretendan tener un “sueldo para toda la vida” haciendo de la política su medio de vida. Al igual que ocurre en el resto de sectores -incluidas las organizaciones agrarias-, en la política necesitamos personas preparadas, capacitadas y comprometidas con la sociedad, y no gente que está por un sueldo que en su vida profesional, por su valía, nunca hubiera alcanzado. Hay que hablar menos y hacer más.

Joaquín Antonio Pino, presidente de ASAJA de Ávila.

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