La lluvia no frenó las protestas de los ganaderos de ovino de leche de Castilla y León, que el 30 de octubre volvían a la calle para reclamar precios justos que permitan sobrevivir a sus explotaciones. De nuevo regresaban al mismo lugar, las puertas de la Consejería de Agricultura y Ganadería, en el que ya se habían concentrado otras veces, la más reciente hace dos meses, sin que por ahora la administración regional haya tomado medidas de apoyo claras, más allá de las buenas palabras.

El litro de leche se está pagando a 0,72 euros, lo que impide cubrir siquiera los costes de producción. En palabras de los propios ganaderos “no podemos seguir así, no queremos ser esclavos de la industria, trabajando para encima perder dinero”.

ASAJA y UCCL y las cooperativas del sector, en unidad de acción, respaldaron esta protesta, en un momento crucial para los ganaderos, puesto que en estas semanas se van a cerrar los contratos en los que se fijan, casi siempre por imperativo de la industria, los precios que regirán durante 2019.

El sector considera “vital” que los precios actuales, por debajo de costes, se incrementen “al menos en 15 céntimos, logrando un umbral que al menos permita a las explotaciones producir sin tener que poner cada mes dinero”, subraya ASAJA. Hoy, los ganaderos de Castilla y León perciben unos 72 céntimos por litro, una cantidad ridícula, por debajo de la media nacional y 13 céntimos por debajo de lo que reciben los de Castilla-La Mancha.

Con estas protestas el sector demanda a la Consejería de Agricultura y Ganadería que ejerza de árbitro para evitar los abusos actuales, con una distribución interesada en vender queso a bajo precio como producto reclamo y unas industrias que se doblegan a ello, y que al ser poco competitivas ajustan su cuenta de resultados apretando al eslabón más débil, el ganadero. Hoy por hoy, hay unas 2.300 granjas de ovino de leche en Castilla y León, mayoritariamente familiares, que día a día acumulan pérdidas y luchan cada vez con menos fuerzas para evitar abandonar.

El hecho de que Castilla y León sea la comunidad española con mayor censo de ovino de leche, con 1.028.302 hembras destinadas a ordeño, representando el 42,4% del censo de ovino de leche español y el 57,4% de la producción nacional, y que aquí también radiquen las principales industrias de transformación, “hace que la política que al respecto ejerza el Gobierno de la Junta sea determinante. Estamos hablando de un sector muy de la tierra, de unos ganaderos fundamentales para el sostenimiento de la vida en los pueblos y de unas industrias que reciben importantes ayudas de la administración regional, ayudas que deben estar condicionadas a que tengan un verdadero compromiso con el sector ganadero de Castilla y León”.

Peticiones

  • Convocar con urgencia una reunión entre Cooperativas, Industria y distribución que permita, con la tutela de la Administración y en un marco estable de negociación, la revisión de los contratos y en su caso la renegociación de los mismos, tras los resultados del estudio de costes en las explotaciones. Por ahora los precios no se han negociado, sino que se han impuesto de manera unilateral por la industria. Todo contrato formalizado debe fijar un precio de partida por encima de los costes de producción del ganadero.
  • Actualizar el estudio de Costes de Producción elaborado por la Consejería teniendo en cuenta el beneficio empresarial, las amortizaciones de las explotaciones ganaderas y los costes de oportunidad. Además, debe extraerse del coste de producción del ganadero de ovino, el beneficio obtenido de la parte agrícola. Su inclusión está provocando una importante distorsión en los costes de producción del ganadero.
  • Instamos a la Junta de Castilla y León para que presente al Ministerio una propuesta de incorporar la obligatoriedad de que un queso de mezcla contenga al menos un 25% de leche de oveja