LA FUERZA DEL AGUA

No me refiero a la fuerza motriz del agua, conocida desde tiempos inmemoriales y aprovechada en nuestra tierra para mover molinos que ya son historia y turbinas de producción eléctrica desde las primeras décadas del pasado siglo.

LA FUERZA DEL AGUA
 
No me refiero a la fuerza motriz del agua, conocida desde tiempos inmemoriales y aprovechada en nuestra tierra para mover molinos que ya son historia y turbinas de producción eléctrica desde las primeras décadas del pasado siglo. Me refiero a la fuerza que tiene el agua como motor de generación de riqueza y bienestar en aquellas regiones donde la hay en abundancia y se sabe aprovechar con inteligencia y racionalidad. Porque el agua lo es todo en la provincia de León, es el principal recurso natural que tenemos a nuestra disposición y que resulta imprescindible, además de para el asentamiento de la población, para la industria, para las empresas de servicios, y por supuesto para la agricultura y la ganadería. Nuestra agricultura, la de León, genera al menos cinco veces más de ingresos cuando se dispone de agua, y lo que es más importante, incrementa de forma muy considerable el empleo directo e indirecto en las empresas agropecuarias y en las empresas de servicios.  Véase por ejemplo que, en estos años de crisis, la poca obra pública que se ha hecho en la provincia, ha sido la vinculada a los nuevos regadíos, con proyectos como el Canal Bajo de Payuelos, o la modernización de regadíos ya existentes en varios sectores del Páramo.
 
El esfuerzo inversor en los regadíos que efectúa el Estado está sobradamente cacareado y por tanto más o menos conocido por los ciudadanos, pero lo que ya no se conoce los suficiente es cuánto aportan los propietarios de las tierras o los regantes en esta medida de política agraria. Y esta aportación tiene una cifra oficial -que yo doy por buena a falta de otra mejor-  que alcanza los 441 millones de euros al año en el conjunto de Castilla y León, o mejor dicho, en la parte española de la Cuenca del Duero, que para el caso es lo mismo. Esta cifra, aportada en un reciente informe de la Confederación Hidrográfica del Duero, se corresponde con los costes de los “tributos y costes de los autoservicios que los propios usuarios se prestan y por tanto soportan”. Y dicho esto, ¿es mucho 441 millones de euros?. Pues sí, es muchísimo, es la mitad de todo el dinero de la PAC que llega cada año a Castilla y León.
 
Artículo de opinión de José Antonio Turrado publicado en La Nueva Crónica del viernes 28 de marzo de 2014.