En el año 2019 hubo en la provincia de León menos agricultores que en 2018. El dato lo proporciona la Seguridad Social, y dicho así no aporta nada nuevo, pues es algo que se viene constando año tras año y que tenemos asumido con cierta resignación. Pero buscando la parte positiva, hay que decir que la reducción, en tan solo 102 personas, y que porcentualmente representa una caída del 1,49 por ciento, es la más baja que podemos recordar, y por lo tanto hay que interpretarla con cierto optimismo. Más optimista es la cifra de asalariados, que crece un 2,81 por ciento hasta situarse en 1.991 de media en el pasado mes de diciembre, y representan ya el 22,81 por ciento de toda la gente que trabaja en el campo. Esto último es consecuencia del redimensionamiento de las explotaciones, pues se trabaja el campo con menos autónomos o empresarios y por el contrario se necesita más mano de obra para mover tanto terreno o ganado. A los ojos de la Seguridad Social, en el mes de diciembre trabajaban el campo de la provincia 8.727 agricultores, bien como autónomos o como asalariados de dichos autónomos, y contando con que hay otra bolsa importante de agricultores no cotizantes a la Seguridad Social que incrementaría la cifra, yo pienso que el campo de la provincia de León difícilmente da para más. Y no da para más sobre todo porque la provincia de León, aunque no lo parezca, no es agrícola, es mayoritariamente forestal, y me explico. De una superficie que supera el millón y medio de hectáreas, tan solo 331.000 hectáreas son de cultivo y menos de otras 300.000 de prados y pastizales, y estas últimas aportan francamente poco por su escasa productividad. El campo de la provincia de León es muy grande, tanto que se pierde la vista en el horizonte, pero las tierras cultivables, y sobre todo las tierras de cultivo que permiten altas producciones, que son las de regadío, son escasas, y como todo lo que escasea, están muy disputadas. Aun así, seguro que hay margen para hacer cosas nuevas, pero no será fácil, y es obligación de todos ayudar a los jóvenes con ganas de emprender.
* Artículo de opinión de José Antonio Turrado publicado en La Nueva Crónica del viernes 10 de enero de 2020.
Compartir