Tras las masivas protestas de ayer 29 de enero, que se celebraron en siete de las nueve provincias de Castilla y León -Burgos, León, Palencia, Salamanca, Soria, Valladolid y Zamora-, más la manifestación de hoy viernes 30 en Ávila, y la prevista para el lunes en Segovia, ASAJA califica de gran éxito las movilizaciones, tanto por la elevada participación registrada como por la unidad de la convocatoria, impulsada sin fisuras por todas las organizaciones agrarias.

En total, las estimaciones apuntarían a una participación de más de 10.000 agricultores y ganaderos en Castilla y León, escoltados por cerca de cerca de 5.000 tractores. Es decir, la tercera parte de la fuerza de la protesta de todo el país ha sido la aportada por los agricultores y ganaderos de nuestra Comunidad Autónoma.
Respecto a los pasos siguientes, la próxima semana habrá una valoración de las organizaciones agrarias nacionales, y se establecerá la estrategia a seguir hasta que las autoridades competentes respondan a nuestras reivindicaciones.
En Bruselas, la prensa especializada y las agencias internacionales titulan «Miles de agricultores españoles mantienen el pulso a Bruselas en una semana crítica de protestas». Allí se ha seguido con lupa las movilizaciones españolas de estos días, no solo por la protesta en sí, sino su capacidad de presionar a la Comisión Europea respecto al acuerdo UE-Mercosur y el presupuesto de la PAC. En las informaciones, se apunta que el sector agrario español se ha convertido en uno de los más activos en la defensa de las «cláusulas espejo» para las importaciones.
Más de 30.000 personas salen a la calle, en más de 30 provincias
El #SuperJueves ha confirmado la fuerza, la unidad y la determinación del campo español. Más de 30.000 personas y más de 15.000 tractores, en más de 30 provincias, han participado este jueves en las movilizaciones convocadas por las Organizaciones Profesionales Agrarias en toda España para defender el futuro del sector agrario y ganadero y de la alimentación europea.
Las protestas se desarrollaron a pesar del temporal Kristin, que obligó a aplazar o adaptar algunas tractoradas, sin frenar en ningún momento el mensaje de fondo: el campo no se detiene. Allí donde no no pudieron salir los tractores, salieron las personas. Allí donde el clima puso límites, hubo presencia, voz y reivindicación.
Las movilizaciones, que han contado con un comportamiento ejemplar, se han desarrollado en un clima de respeto, convivencia y solidaridad, con el apoyo y la comprensión de numerosos vecinos y ciudadanos, conscientes de que lo que hoy defiende el campo afecta directamente a toda la sociedad.
Un mensaje claro y unitario desde todo el territorio
La jornada central del proceso de movilización iniciado entre el 26 y el 30 de enero ha servido para lanzar un mensaje coordinado frente a decisiones políticas y comerciales que están poniendo en riesgo la viabilidad de miles de explotaciones familiares.
Las organizaciones agrarias denuncian:
- El acuerdo UE-Mercosur, en su formulación actual, por su falta de reciprocidad y por generar una competencia desleal que amenaza sectores clave como la carne de vacuno, los cítricos, el arroz, la ganadería extensiva, el azúcar, la remolacha o la apicultura.
- La incertidumbre y los recortes encubiertos en el presupuesto agrario europeo.
- El aumento inasumible de los costes de producción, especialmente en energía y fertilizantes.
- Una burocracia creciente que asfixia al sector y reduce su competitividad.
Según datos de la Comisión Europea, solo se inspecciona físicamente el 0,0082 % de los productos agroalimentarios que entran en la Unión Europea, un nivel claramente insuficiente para garantizar el cumplimiento de las normas sanitarias y de seguridad alimentaria.
A estas reivindicaciones se ha sumado en los últimos días un nuevo motivo para la protesta: la publicación en el Diario Oficial de la Unión Europea (DOUE) de la modificación de las reglas de origen que permite camuflar como marroquíes productos procedentes del Sáhara Occidental, una medida que ASAJA considera un etiquetado engañoso que legaliza la competencia desleal y perjudica gravemente a agricultores y pescadores españoles.
Estas decisiones, lejos de apagar la protesta, la reforzaron, al evidenciar que el campo no está dispuesto a ser la moneda de cambio de intereses comerciales o diplomáticos.
Una movilización también por los consumidores
Los convocantes insisten en que estas protestas no defienden solo a los productores, sino también a los consumidores. Permitir la entrada de alimentos producidos con normas menos exigentes pone en riesgo la calidad, la trazabilidad y la seguridad alimentaria.
“El futuro del campo es también el futuro de la alimentación de los ciudadanos”, han reiterado las organizaciones convocantes, que agradecen el apoyo, el respeto y la comprensión mostrados por la sociedad durante esta jornada histórica.
El #SuperJueves ha demostrado que cuando el campo ruge, no se puede mirar hacia otro lado.

Tabla de reivindicaciones
Los agricultores y los ganaderos exigen y necesitan:
- Medidas para lograr la rentabilidad de las explotaciones agrícolas y ganaderas: incremento de precios y bajada de costes, especialmente los fertilizantes.
- Freno a los acuerdos comerciales desleales con países sin estándares equivalentes, lo implica falta de reciprocidad y competencia desleal (Mercosur, Marruecos…). En concreto, medidas de salvaguarda y controles en frontera que frenen importaciones que hayan empleado sustancias prohibidas en la UE, sin garantías suficientes de trazabilidad y control.
- Una PAC fuerte con dotación presupuestaria suficiente que no recorte los fondos actuales.
- Mantenimiento de los dos pilares de la PAC (pagos directos y desarrollo rural) con presupuestos diferenciados.
- Simplificación Normativa. Exigir una verdadera simplificación de las normas burocráticas que asfixian al sector agrícola y dificultan su viabilidad económica.
- Equilibrio entre exigencias ambientales y financiación para hacerlas viables.
- Garantías reales para el relevo generacional, con ayudas específicas a jóvenes agricultores
- Medidas contra la crisis de precios sufrida por el cereal en las últimas tres campañas.
- Mayor control de la fauna silvestre para frenar los daños, principalmente al sector ganadero (bajas y enfermedades en la cabaña).


