La organización agraria ASAJA de Castilla y León solicita del Gobierno de España que haga extensivo a esta comunidad autónoma, a Castilla y León, el paquete de medidas que aprobó en Consejo de Ministros para el sector agrario de Extremadura y Andalucía afectado por las borrascas de las últimas semanas.

Sin entrar en la valoración de las medidas, ASAJA de Castilla y León considera que los agricultores de esta comunidad autónoma deben de tener el mismo derecho a percibir las ayudas, ya que, en mayor o menor medida, según los casos, se han visto afectados por la climatología excepcional de las últimas semanas. De hecho, la Junta de Castilla y León ha declarado como excepcional la campaña agrícola 2025-2026 debido a los fenómenos meteorológicos adversos registrados en nuestra comunidad en los últimos meses.

Este periodo de abundantes e incesantes lluvias han ocasionado pérdidas en las cosechas que están sin recolectar, como el maíz, la remolacha, la patata y los cultivos hortícolas, y pérdidas sobre todo en el cereal y otros cultivos herbáceos. Castilla y León, eminentemente cerealista, afronta una campaña abocada al desastre por los daños ocasionados por las intensas borrascas: en unos casos por no poder sembrar y en otros por el serio deterioro de la planta y la aparición de las malas hierbas, plagas y enfermedades.

El campo de Castilla y León, que cultiva productos por lo general de escaso valor añadido y poco margen económico, se enfrenta a un año en el que serán inevitables las pérdidas debido a esta situación sobrevenida de lluvias. Por ello es necesario el apoyo de las distintas administraciones, de la Junta y sobre todo del Estado, y no se puede consentir que se aprueben medidas discriminatorias con este territorio y que colocarán en desventaja competitiva a nuestros productores con respecto a los de otras partes de España.

Además de los daños en los cultivos, las lluvias y posteriores riadas han ocasionado también pérdidas en infraestructuras, que se requiere que sean reparados. Daños propiciados por la situación de abandono de los ríos arroyos y cauces por parte del organismo de cuenca, la Confederación Hidrográfica del Duero, que ni los limpia, ni los deja limpiar por iniciativa privada.