“Lo esencial es controlar los movimientos, los insectos no llegan volando desde los Pirineos”

Christian de la Fe Rodríguez, catedrático de la Universidad de Murcia y uno de los mayores expertos en Dermatosis Nodular Contagiosa, participó en una reciente jornada organizada por ASAJA Salamanca, en la que explicó a los ganaderos las características de esta enfermedad vírica que afecta al bovino. A continuación, ofrecemos un resumen que ofrece información útil sobre la DNC, justo cuando las temperaturas comienzan a ser más cálidas y se incrementa el riesgo de que se reactiven los contagios.

¿Qué factores pueden influir en la llegada de la enfermedad?

La prevención es ahora mismo lo más importante. Aunque la enfermedad se transmite principalmente por vectores como insectos (moscas, mosquitos, garrapatas…), la distancia entre las zonas afectadas y nuestra región hace poco probable que lleguen por sí solos. El mayor riesgo está en el movimiento de animales o en el transporte, donde los vectores pueden viajar de forma indirecta, por ejemplo dentro de vehículos. Es decir, los insectos no van a llegar volando desde los Pirineos. Por eso, es clave controlar estos movimientos y aplicar medidas que reduzcan al máximo el riesgo de introducción de la enfermedad.

¿Qué señales deben alertar a los ganaderos?

A nivel de explotación, lo fundamental es estar atentos a la aparición de síntomas compatibles con la enfermedad. Es cierto que algunos signos, como la fiebre, pueden deberse a múltiples causas, pero cuando aparecen los nódulos característicos, hay que actuar con rapidez. En ese momento, es imprescindible avisar al veterinario para que se inicie el diagnóstico y se determine si estamos ante un caso de dermatosis nodular.

¿Son acertadas las medidas de control tomadas hasta ahora?

Es una enfermedad compleja, y además hay que tener en cuenta que la normativa viene marcada por la Unión Europea, y obliga a tomar medidas muy estrictas, como el sacrificio de todos los animales de la explotación afectada. No es una decisión discutible, sino una obligación legal. A partir de ahí, en España se ha actuado con rapidez, y eso ha sido clave. Disponemos de una vacuna eficaz, y la vacunación en las zonas cercanas a los focos ha permitido limitar la propagación y reducir el impacto en la ganadería. También hay que tener en cuenta en esta guerra no jugamos solos, también están otros, como nuestros vecinos de arriba, en Francia, donde se ha extendido más el problema. Así que veremos si hay reactivación de brotes con la llegada del calor, todo dependerá de cómo se controle aquí pero también allí.

¿La obligatoriedad de sacrificar toda la cabaña es imprescindible?

Es un tema que merece una reflexión profunda. Las enfermedades incluidas en la categoría A abarcan un conjunto muy amplio, con características muy distintas. Por ejemplo, no es lo mismo la peste porcina africana, una enfermedad vírica también pero para la que no existe vacuna, que otra como la dermatosis nodular, donde sí contamos con una herramienta preventiva eficaz. Desde un punto de vista técnico y científico, sería razonable revisar esta clasificación para valorar si todas las enfermedades deben tratarse de la misma manera. Esto podría llevar, en el futuro, a cambios en las medidas de control, pero siempre basados en un análisis riguroso.

¿Los casos detectados en Aragón podrían repetirse?

En los casos detectados, los animales no estaban vacunados. Entonces, es previsible que eso pueda pasar. Lo importante ahora es mantener ese “cordón sanitario” mediante la vacunación, para que el agente vírico no llegue más abajo. Si conseguimos que la mayoría de los animales estén protegidos, reduciremos significativamente la transmisión y aumentaremos las probabilidades de contener la enfermedad.