Mañana viernes 15 de mayo los agricultores de Castilla y León celebrarán su patrón, San Isidro, con las habituales procesiones y bendiciones de los campos que todavía están muy arraigadas en nuestro territorio. Los vaticinios sobre la evolución de la cosecha de cereal este año quedan casi aparcados frente al tema que preocupa al sector, que no es otro que su difícil futuro, presionado por los altos costes y los bajos precios que obtiene por su producción.

En estos momentos, ASAJA apunta que se presentaría una cosecha de cereal media, que en Castilla y León supondría algo más de seis millones de toneladas. Aunque las lluvias de las últimas semanas han mantenido las esperanzas, se observa gran desigualdad según comarcas e incluso zonas muy cercanas, con una merma en el crecimiento normal de la espiga. El tiempo ha sido irregular desde la sementera y a lo largo de toda la campaña, en la que se han alternado periodos de lluvia con otros muy secos, especialmente el mes de marzo y hasta mediados de abril. De lo que ocurra en la segunda quincena de mayo y las primeras semanas de junio dependerá que se supere la media de producción o se quede al ras: olas de calor antes de tiempo podrían dar al traste cualquier expectativa.

Tampoco hay abundancia de forrajes y los cultivos de primavera, tanto en secano como en regadío, están retrasados o incluso hay parcelas todavía pendientes de ser sembradas. Lo que sí está plenamente garantizado es el agua para el riego, y los pastos también se presentan bien y deberían aguantar hasta entrado el verano, salvo que el calor sea extremo.

Con todo, y al margen de si se consolida esa cosecha, el mayor problema hoy es la dramática falta de rentabilidad de los cereales, que enlazan varias campañas de pérdidas para las explotaciones de Castilla y León. Donaciano Dujo señala: “Hemos sido y aún somos el granero de España, pero si no cambia nada en poco tiempo seremos solo un desierto, hay un riesgo claro y real de que desaparezca la agricultura cerealista tal como la hemos conocido”. Por este motivo el próximo miércoles 20 de mayo el sector vuelve a las calles, en una convocatoria en unidad de acción de las organizaciones profesionales agrarias. “El gobierno de Castilla y León lleva en funciones casi desde que sembramos. El Gobierno de Pedro Sánchez se ocupa de salvar sus trastos y la Unión Europea solo espera a que escampe el panorama mundial. Así que tenemos que ser los propios agricultores y ganaderos los que defendamos lo nuestro, si puede ser con alguna mano que nos eche San Isidro”, concluye Dujo.