La organización agraria ASAJA de Castilla y León presentó esta semana las alegaciones al Esquema Provisional de Temas Importantes elaborado por la Confederación Hidrográfica de Duero como documento base para el proyecto del cuarto ciclo de Plan Hidrológico de la Cuenca del Duero (2027-2034). Para la organización agraria, el Plan Hidrológico, en una cuenca tan extensa como la del Duero, es un documento de política agraria de primera envergadura, que conlleva presupuesto público e implica a varias administraciones, y que por tanto debe de surgir del consenso entre todas las partes. Un consenso que no hubo con el plan vigente, que aprobó el Gobierno por decreto con el rechazo mayoritario del Consejo del Agua, donde están representadas las partes afectadas.

Jornada de participación activa coincidiendo con el final de la consulta pública del Esquema provisional de Temas Importantes del Duero.

La organización agraria aboga por que se incremente la superficie de regadío en Castilla y León, al menos hasta alcanzar la media nacional -el 23% de la SAU es regable, frente al 15% en Castilla y León- para lo cual es necesaria una mayor capacidad de almacenamiento de agua, bien creando nuevos pantanos u optando por otras vías alternativas. Respecto a la modernización del regadío, ASAJA pide que el Plan Hidrológico contemple la actuación en la totalidad de las hectáreas que todavía están pendientes, lo que permitirá un uso más eficiente del agua, para lo que se deben habilitar las partidas presupuestarias suficientes por parte del Estado y de la Junta de Castilla y León.

ASAJA pide que no se restrinja más el uso de las aguas subterráneas, que se dé continuidad, con seguridad jurídica suficiente, a las concesiones y derechos de riego que caducan en el año 2035, y que no se pongan obstáculos para la concesión de aguas destinadas al suministro ganadero en las granjas existentes o las que se puedan crear. Sobre la calidad de las aguas, ASAJA sostiene que la actividad agroganadera no es la única que puede tener incidencia negativa en la misma, y aboga por mejorarla mediante un código de buenas prácticas agrícolas que sea realista y no penalice los ingresos agrarios.

ASAJA se opone a caudales ecológicos que no se han fijado con un criterio racional y que penalizan sobre todo a la agricultura, se opone a proyectos que por sistema eliminen obras de actuación en el cauce del río hechas en su día, y exige la limpieza periódica del cauce de ríos y arroyos para evitar daños por inundaciones.

Respecto a cuestiones de gobernanza, ASAJA critica los farragosos procedimientos administrativos en materia de aguas, y los injustificados retrasos, que muchas veces se miden en años, en la resolución de los expedientes, a los que la CHD tiene acostumbrados a los usuarios del agua.