J. Pedro Medina. Ingeniero Agrónomo y ex-vicenconsejero Política Agraria Comunitaria
Ha transcurrido prácticamente un año desde la presentación por la Comisión de diferentes propuestas legislativas en relación con el Marco Financiero Plurianual (MFP) 2028-2034, y también las propuestas de reforma de la Política Agrícola Común (PAC) a partir de 2028.
El nuevo MFP para el periodo 2028-2034 se anunció como una reforma histórica. Sin embargo, los expertos consideran que se queda corto y asimismo los cambios propuestos en cuanto a su estructura, y en particular por la pérdida de identidad propia de la PAC, han generado una amplia gama de reacciones críticas y rechazos por parte de los principales actores institucionales: Parlamento Europeo, gobiernos nacionales, autoridades regionales y las organizaciones agrarias y de la sociedad civil.
La reforma estrella de la Comisión consiste en fusionar los fondos de cohesión, la PAC y los fondos regionales en un único Plan Nacional y Regional de Asociación para cada Estado miembro. Sus defensores sostienen que simplifica un sistema actual muy complejo. Sus detractores alertan de que «nacionaliza» los fondos de la UE, al dar a los gobiernos margen para desviarlos atendiendo a sus prioridades nacionales y en consecuencia debilitar el mercado único.
El presidente del Consejo Europeo ha fijado como objetivo prioritario concluir las negociaciones del próximo MFP en diciembre de 2026. Para ello, el siguiente paso es presentar durante la cumbre de junio la denominada “caja de negociación” con todas las partidas, cifras, contribuciones y pagos, el verdadero terreno de batalla donde cada estado miembro empieza a pelear por cada euro y por cada prioridad.
Hasta ahora al MFP se ha analizado a nivel técnico en diferentes grupos de trabajo, pero en mi opinión sin avances destacados y que se puedan considerar propuestas o modificaciones firmes.
En la cumbre informal de jefes de estado y de gobierno celebrada en el mes de abril en Chipre, la discusión del próximo MFP se marcó como un «hito importante»; sin embargo, este tema fue eclipsado por el conflicto en Irán y Oriente Próximo y la crisis energética. El presidente del Consejo quería que los líderes empezaran a salir de sus trincheras, porque es así como se desatasca una negociación paralizada a nivel técnico. Manifestó que, si los jefes no asumen riesgos, lo único que se hace es seguir cavando la trinchera.
No obstante, afloraron las tensiones tradicionales entre los países contribuyentes netos “los Frugales o Austeros” y el denominado grupo “Amigos de la Cohesión” integrado por 16 países que son, en su mayoría, beneficiarios del gasto. Los frugales, liderados por Países Bajos y Alemania, marcaron claramente su posición negociadora, pidiendo recortes en la PAC y rechazando por completo cualquier intento de aumentar el tamaño del próximo MFP para abordar las nuevas prioridades que tiene la Unión Europea, como son la defensa. «Europa debe arreglárselas con el dinero que tenemos», explicó Friedrich Merz, canciller alemán.
Unos días más tarde el Parlamento Europeo fijó su posición para negociar con los Estados miembros las principales cifras y la estructura del marco financiero plurianual (MFP) para el período 2028-2034. El Parlamento propone un aumento aproximado de 200 mil millones de euros sobre la propuesta de la Comisión. Asimismo, rechazaba cualquier deriva hacia la renacionalización del gasto europeo y alertaba de que el modelo de «un plan por Estado miembro» planteado por la Comisión podría debilitar las políticas comunes, reducir la transparencia y crear competencia entre los beneficiarios. Los eurodiputados, también reclaman políticas sólidas y dotadas de fondos suficientes, con partidas específicas como la política agrícola común y la política pesquera y para las regiones ultraperiféricas, la política de cohesión, el Fondo Social Europeo y los asuntos de interior.
En sentido similar, el 26 de mayo, los 16 países que se autodenominan ‘Amigos de la Cohesión’ y del que forman parte: España, Italia, Polonia, Portugal, Grecia, Bulgaria, Chequia, Estonia, Croacia, Hungría, Letonia, Lituania, Malta, Rumanía, Eslovenia y Eslovaquia, han presentado una declaración conjunta señalando que el próximo MFP debe seguir garantizando suficientes recursos para las políticas derivadas de las obligaciones del Tratado, tales como la Política de Cohesión, la Política Agrícola Común (PAC), indicando que estas las políticas son las que tienen mayor visibilidad para sus ciudadanos, y a su vez solicitaban un incremento en las asignaciones presupuestarias destinadas a los Estados miembros en la rúbrica 1 para las políticas basadas en el Tratado.
Llega ya el momento de comenzar de verdad el debate y fijar posiciones que acerquen las posturas de los tres bloques: El Parlamento Europeo que reclama unos 200.000 millones de euros adicionales; los Amigos de la Cohesión que también piden incrementar la rubrica1 y están decididos a contribuir de manera constructiva para alcanzar un compromiso equilibrado que beneficie a toda la Unión Europea; y el bloque frugal, formado por Alemania, Países Bajos, Austria, Finlandia y Suecia, que consideran que el presupuesto ya es excesivo.
El presidente del Consejo Europeo indicó en el consejo informal de abril que «Hay cosas, sacrificios, órdagos, cesiones y faroles que solamente pueden salir de una persona: del jefe de Estado o de Gobierno«. En este sentido la posición que se adopte, en su caso, en Consejo Europeo de junio será determinante para seguir avanzando en la definición de la futura PAC. ¿Mantendrá el gobierno de España su órdago o farol de aumentar el presupuesto del MFP hasta alcanzar el 2% de la RNB de la UE?
No obstante, son muchos los expertos que señalan que en realidad la propuesta del MFP presentada por la Comisión como histórica, carece de músculo financiero. Muestra de ello son algunas propuestas ya adoptadas por la Comisión como la modificación del “Paquete del vino” u otras recientemente presentadas como el Plan de acción sobre fertilizantes que, siendo importantes, NO llevan asociado “Dinero Nuevo”.
De nuevo, manifiesto mi opinión, la Comisión con un consejo dividido en dos bloques ganará la primera batalla, serán prácticamente inexistentes las modificaciones respecto a la nueva estructura presupuestaria del MFP y solamente se introducirán ajustes menores en cuanto a las cifras, donde la experiencia pasada nos dice que el presupuesto global finalmente aprobado suele ser ligeramente inferior al propuesto.


