La Consejería de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental ha publicado en el Boletín Oficial de Castilla y León la Orden AGR/743/2026, que regula la media veda de 2026 mediante cupos, registro obligatorio de capturas y mecanismos de control que permiten compatibilizar la actividad cinegética con la conservación de las especies. La norma mantiene la caza de la codorniz y autoriza el aprovechamiento de la tórtola europea en 682 cotos de Castilla y León.
Entre las medidas generales, la orden fija un máximo de 20 codornices, 6 tórtolas europeas, 4 avefrías, 3 agachadizas, 3 becadas y 2 silbones europeos por cazador y día.
La principal novedad respecto a la campaña anterior es el aumento del cupo autonómico asignado para la tórtola europea. Castilla y León dispondrá esta temporada de un máximo de 15.309 ejemplares, lo que supone un incremento del 13,6 % respecto al año pasado. Así, la Orden autoriza su caza en 682 cotos, incluidos expresamente en su anexo, a partir del 25 de agosto.
La Consejería de Agricultura, ha habilitado, además, un nuevo plazo para que los cotos interesados puedan incorporarse al mecanismo de gestión adaptativa exigido por la Comisión Europea.
Respecto a la codorniz común la nueva regulación endurece el control de capturas. La orden establece que su caza solo podrá podrá cazarse durante los días hábiles de la media veda: martes, jueves, sábados y domingos, entre el 15 de agosto y el 20 de septiembre de 2026, con un cupo máximo de 20 ejemplares por cazador y día.
Otras especies y cupos de captura
Durante la media veda podrán cazarse también la urraca, la corneja, el conejo y el zorro. A partir del 25 de agosto se incorporarán la paloma torcaz, la paloma bravía y la tórtola europea, esta última exclusivamente en los cotos autorizados.
La Orden establece asimismo cupos máximos por cazador y día para determinadas especies migratorias en aquellos terrenos cuyos planes cinegéticos contemplen su aprovechamiento: cuatro avefrías comunes, tres agachadizas (computadas conjuntamente), tres becadas y dos silbones europeos.
Estos límites tienen como finalidad garantizar la gestión sostenible de las especies migratorias, especialmente durante los episodios de concentración puntual que puedan producirse en Castilla y León.
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