ASAJA pide al Gobierno un mayor compromiso para la creación de nuevos regadíos, concretado sobre todo en acortar los plazos para su puesta en funcionamiento.

Ante la próxima aprobación del proyecto de Plan Hidrológico de la Cuenca del Duero Horizonte 2021, ASAJA de Castilla y León ha anunciado que se opondrá al documento y votará en contra del mismo cuando se someta a consulta en el Consejo Regional del Agua, salvo que se introduzcan importantes modificaciones y se atiendan las demandas del sector agrícola y ganadero de la Comunidad Autónoma. Además, ASAJA pide al Gobierno un mayor compromiso para la creación de nuevos regadíos, concretado sobre todo en acortar los plazos para su puesta en funcionamiento. Así pues, la OPA pide que la Administración se marque como objetivo cerrar la modernización de todo el regadío de Castilla y León en un plazo máximo de dos legislaturas políticas (ocho años).

Esta mañana han expuesto los responsables regionales de ASAJA, el presidente, Donaciano Dujo, y el secretario general, José Antonio Turrado, las alegaciones que la organización agraria presentará estos días (el plazo concluye el 30 de junio) al proyecto de Plan Hidrológico de la Cuenca del Duero, la principal de la Comunidad Autónoma y de la que depende la mayor parte del abastecimiento y riego de las nueve provincias de Castilla y León. Para el presidente de la OPA, “el sector primario de juega mucho con este nuevo Plan Hidrológico, en una región como la nuestra en la que el regadío está asegurando una productividad que triplica al secano, y en la que el agua es un elemento imprescindible para poner en marcha cualquier proyecto agroalimentario y ganadero en el medio rural”. Por ello, ASAJA se opone a que en este nuevo Plan Hidrológico se relegue a la agricultura y la ganadería a un cuarto lugar respecto a las prioridades de uso del agua, cuando hasta ahora era la segunda prioridad, después del abastecimiento de las poblaciones.

Igualmente, ASAJA exige menos trabas y cargas burocráticas para las concesiones de aguas subterráneas, y que se autoricen en todas las circunstancias las captaciones de menos de 7.000 metros cúbicos, de las que dependen numerosos proyectos promovidos por ganaderos y emprendedores rurales que hoy por hoy están paralizados.

Concretando en el capítulo del riego agrícola, ASAJA se opone a que se incremente el coste de los servicios del agua a los regantes, que ya soportan el 73%. La organización considera totalmente insuficiente el presupuesto previsto para el nuevo plan (1.117 millones de euros), por debajo del ya exiguo del periodo anterior (1.400 millones), y apuesta por que se dote al nuevo Plan con un presupuesto superior a los 1.900 millones de euros. La organización agraria insiste en la importancia de que se aplique “un principio general de rigor en el gasto, “porque echamos en falta una mayor transparencia en los procesos de contratación y ejecución de la obra pública a estos efectos, pues los costes inicialmente previstos se incrementan exponencialmente”, subraya Donaciano Dujo.

ASAJA está en contra a que se incrementen los márgenes y zona de policía de los cauces, así como a las nuevas restricciones que lleva implícito, convirtiendo de facto dichos terrenos en improductivos económicamente, y cuestiona que haya que incrementar los caudales ecológicos, en detrimento del uso para riego, respecto a los fijados en el anterior Plan, que son perfectamente válidos hoy. Tampoco comparte la organización agraria que sea obligatorio constituir comunidades de usuarios por parte de los regantes de aguas subterráneas, “sino que debería ser algo voluntario, que se decida en función de reportar mejoras para el usuario del la concesión”, indica el presidente de la OPA.

Para ASAJA es prioritario un ambicioso plan de limpieza de cauces que evite los daños por inundaciones, y que la administración asuma los daños como patrimoniales e indemnice a los afectados.

Los responsables de la organización agraria han apostado por un regadío más eficiente como la mejor herramienta para luchar contra los efectos de posibles sequías: la modernización del regadío permite el cambio de cultivo y adaptar la superficie regable de la explotación a la disponibilidad del recurso en el año que ocurra la sequía. Aunque es deseable incrementar el agua almacenada –cuando sea viable técnica, social y económicamente– ASAJA considera que en el sistema Órbigo y sistema Carrión las balsas y la modernización del riego son mejores alternativas que posibles embalses, que serían mucho más costosos e inasumibles para los regantes.

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