Donaciano Dujo. Presidente de ASAJA Castilla y León

Donaciano Dujo. Presidente de ASAJA Castilla y León

Si hay un tema en el que coinciden los distintos partidos políticos, y que además dicen que hasta han conseguido que se hable de ello en la Unión Europea, es la despoblación. La pérdida de población preocupa en toda España, en bastantes lugares de Europa, y más aún en nuestra meseta. El asunto no es de ahora, pero como todo en esta vida hasta los problemas están sujetos a las modas. Raro es el día que no esté programado algún foro europeo, nacional, provincial o combinados entre sí, con jornadas maratonianas y múltiples mesas de debate en las que se llega una y otra vez a las mismas conclusiones, pero las medidas que se proponen no tienen ninguna efectividad. Es como sí una y otra vez consultaras a distintos médicos, todos te dieran el mismo y pesimista diagnóstico, pero ninguno te recetara nada para atajarlo.

Lo segundo que me llama la atención en estos foros es que, salvo pocas excepciones, quienes hablan de lo rural son de ciudad. El lenguaje que en esos debates se utiliza es el típico de la burocracia, de los técnicos y los políticos. Y rara vez se plantea lo que piensa la gente de los pueblos de todo ello, y mucho menos se les deja a esos vecinos subir a los escenarios para contar lo que piensan sobre un problema que conocen de primera mano.

En estos momentos y a poco más de medio año de las próximas elecciones, esta vez europeas, autonómicas y municipales, los distintos partidos políticos tendrán que empezar a mover ficha y buscar los candidatos alcaldes y concejales en los 2248 municipios de Castilla y León, en los que están representados los 6000 pueblos que tiene esta región, el mayor número de España. No es tarea fácil y desde luego no envidio a las personas encargadas a tal efecto de los distintos partidos políticos. En un número reducido de municipios se pegarán por ser candidatos, principalmente en las capitales y pueblos grandes, pero en la inmensa mayoría, municipios por debajo de 500 e incluso de 100 habitantes, lo habitual es que no encuentren ningún voluntario. Las persona o personas de valía que podemos encontrar tienen mucho trabajo y no se quieren meter en jaleos, y el que quiere ser, puede que se vea con recelo por parte de sus propios vecinos o de los representantes políticos. 

Cada vez más los partidos políticos optan por los llamados “cuneros”, es decir, personas de partido que, sin conocer el municipio, ni su gente, ni sus problemas, van en la lista para rellenar un hueco y sumar una alcaldía a la estadística de su partido político. Todo esto es contemplado a veces con enfado por las personas que viven y trabajan en el medio rural, y puede que algunas, que se sientan comprometidas con la defensa de su pueblo, se planteen dar un paso adelante. Optar por unos u otros es algo libre y personal, y dado que traerá trabajo y sinsabores es muy importante tomar esa decisión con el corazón, pero también con la cabeza. No puede pesar solo el acaloramiento, enfado o inquina hacia otros partidos, o personas de esos partidos, porque lo que menos necesitan nuestros pobres pueblos es gente que utilice la alcaldía para sus guerrillas políticas, en vez de para mejorar las condiciones de vida de sus vecinos. Y qué decir a mis compañeros de profesión, los agricultores y ganaderos: que si no se ponen al frente y defienden lo suyo otro vendrá a mandar, aunque sea “cunero” que no ha visto una oveja en su vida, y entonces sí que en sus pueblos se hará política de ciudad sin tener en cuenta ni la historia ni la realidad de los habitantes del medio rural. Porque mientras unos y otros hacen congresos sobre despoblación, otros lo que hacemos es ocuparnos de defender a los que allí viven.

  • Artículo publicado en Mundo Agrario, suplemento de El Mundo de Castilla y León, 29 de octubre 2018
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