Donaciano Dujo. Presidente de ASAJA Castilla y León

Hace unos días ASAJA de Ávila entregaba su insignia de oro a Juan José Badiola, en un acto celebrado en Martiherrero, un pequeño pueblo abulense. Es un orgullo para nuestra organización, y también para el sector en su conjunto, poder otorgar esta distinción a Badiola, brillante veterinario, que fuera conocido por todos los españoles cuando se convirtió en el portavoz de la ciencia y del sentido común en un momento crítico para el sector como fue la crisis de las ‘vacas locas’.

En la entrega, el veterinario leonés dijo que sentía orgullo de recibir este reconocimiento de las manos de aquellos por los que había trabajado toda su vida, los propios profesionales de la ganadería. Gracias al esfuerzo conjunto de veterinarios y ganaderos, hoy en España podemos decir alto y claro que tenemos un sector puntero en el mundo, con una ganadería sana y bien atendida, que proporciona a la sociedad alimentos ricos y saludables, y a un coste muy ajustado.

Las palabras de Badiola, de reconocimiento al sector y de confianza en su futuro, son como un bálsamo para los ganaderos, sobre todo en estos momentos. Cuando en algunas partes del planeta aún muere gente de hambre, en los países más desarrollados nos hemos pasado de vueltas, y algunos parecen decididos a eliminar a los ganaderos y a los agricultores, llenando los lineales de los supermercados de comida de laboratorio. Hay multinacionales muy poderosas deseando colocar sus hamburguesas frankenstein y demás inventos, y como no pueden hacer sombra a la carne natural ni en valores nutricionales, ni por ahora en seguridad ni en precio, ni por supuesto en sabor, se dedican a desprestigiar a la ganadería y, de paso, al sector agrario.

En la misma línea, ha sido lamentable que la vaca se haya convertido en el “enemigo público número uno” en muchas de las informaciones aparecidas sobre la cumbre del cambio climático celebrada en Madrid. Y encima, mientras las dos potencias mundiales que más contaminan, Estados Unidos y China, se ríen de nosotros y no están, ni se les espera. Aquí no hay inocentes, todos los ciudadanos y seres vivos contaminamos, y también todos los sectores productivos. Todos podremos mejorar los procedimientos, sin duda, y en ese camino pienso que el sector agrario y ganadero no es el que peor lo tiene, porque es de los pocos que no solo contamina, también ‘descontamina’, contribuye a regenerar el medio ambiente y limpia de CO2 la atmósfera. Y lo que es más importante, somos los agricultores y ganaderos los que producimos los alimentos, algo que parecen querer ignorar, aunque luego se viera a muchos de esos conferenciantes ir a comer al burguer más cercano.

Ganado en la nieve, provincia de Ávila.
Ganado en la nieve, provincia de Ávila.

Lo cierto es que hay demasiado ruido, demasiada manipulación. Se echan en falta voces como las de Juan José Badiola, que expliquen claro que el sector ganadero está haciendo bien las cosas, y que la carne es un alimento insustituible. En fin, que habrá que aguantar, resistir y continuar trabajando bien y con la cabeza bien alta, con la confianza en que el tiempo ponga las cosas en su sitio.

 

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