Pedro Medina, (Ingeniero Agrónomo), Ex−viceconsejero de Política Agraria Comunitaria y Desarrollo Rural

Ha transcurrido más de un año desde la presentación, por La Comisión Europea, del documento de reflexión titulado: “Una visión de la agricultura y la alimentación”. Un documento sobre el que ya manifesté que contenía música que “riega el oído de los agricultores”, con mucha retórica y nada más.

Meses más tarde, conocimos la presentación de las propuestas legislativas sobre el Marco Financiero Plurianual 2028-2034 “el dinero”, y también las propuestas de reforma de la Política Agrícola Común “PAC” a partir de 2028. Con la presentación de estos documentos, la Comisión, enterraba todas las promesas realizadas en la precampaña electoral de 2024, cuando el sector agrario se estaba manifestando en la calle.

Así, un año después, nos encontramos inmersos en el proceso de negociación de unas propuestas que identifiqué con las tres “RRR” (Recortes, Renacionalización, Rechazo). Un rechazo unánime de prácticamente todos los responsables relacionados con el sector agrario: ministerios con competencias de agricultura, las consejerías de las comunidades autónomas, las organizaciones profesionales agrarias, cooperativas, organizaciones ecologistas…

En este periodo, han sido muchas los documentos de:  posición común, de informes parlamentarios, cartas a la comisión… manifestando el rechazo. Uno de los últimos conocidos este mes de febrero de 2026, es el Dictamen emitido por el Tribunal de Cuentas Europeo: “El guardián financiero de la UE”, que ha señalado varios riesgos derivados de la incertidumbre y la falta de claridad.

Sin embargo, la comisión sigue su hoja de ruta predeterminada dese hace años de reducir y restar protagonismo a la PAC, dando muletazos y largas cambiadas expresados con pequeños ajustes legales, intentando evitar la rebelión, a la vez que ganar tiempo en el calendario marcado, que pretende cumplir amenazando del riesgo en la financiación si no se aprueban en el plazo sus propuestas.

Un hecho relevante es como la comisión intenta justificar los recortes de dinero propuestos, con cartas de la presidenta Von der Leyen, que no suponen de forma directa un incremento de los fondos reservados para la PAC a partir de 2028, y que responden a maniobras de trileros en la forma de interpretar las cifras del presupuesto global. El propio Tribunal de Cuentas ha señalado la incertidumbre, pues el importe global de la financiación de la PAC solo se conocerá una vez que se hayan adoptado los planes nacionales en el marco del fondo único.

Es más, las propuestas de maquillaje de la financiación suponen incrementar la sombra de la renacionalización de la PAC, no responden las demandas de los agricultores y tampoco de buena parte de las administraciones agrarias y no corrigen el riesgo de perder su identidad propia como política económica europea común. Por primera vez desde la fundación de la PAC en 1962, no existiría un fondo (dinero) específico para agricultura.

En este año, también se ha avanzado en modificar aspectos regulatorios como son la modificación del “Paquete del vino” que entrará próximamente en vigor y también en lo relativo a la “Mejorar la posición de los agricultores en la cadena de valor” en la que se están concluyendo los debates. Siendo importantes, no llevan asociado “Dinero Nuevo”.

También, a finales de diciembre conocíamos el segundo paquete de simplificación, de alcance muy reducido en su aplicación en España, se limita a establecer la posibilidad de flexibilizar las prácticas de la condicionalidad reforzada en el caso de explotaciones ecológicas, eximir a los pequeños agricultores de ella, incrementar el importe para la ayuda a estos pequeños agricultores (no se aplica en España), y quizá sorprendente es la aprobación de la excepción en el cumplimiento de la practica de rotación de cultivos a las explotaciones de hasta treinta hectáreas.

El establecimiento en 2023 de la práctica obligatoria de rotación de cultivos en la condicionalidad reforzada ha sido una de las más rechazadas en la actual reforma, que supuso una primera modificación, en un tiempo récord, del reglamento principal de la actual PAC en 2024. Una respuesta, inesperada, de la Comisión a las manifestaciones de los agricultores en periodo de campaña electoral.

Modificaciones en dos años, que ponen en tela de juicio la forma de actuar de los burócratas europeos, con decisiones muy alejadas del campo, pero que, sin rigor técnico, ponen en riesgo la rentabilidad de las explotaciones.

En estos momentos, se está trabajando en la simplificación relacionada con aspectos regulatorios, entre otros: las autorizaciones de productos fitosanitarios, el uso del nitrógeno, las nuevas técnicas de edición genómica, entre otros. Sin duda, temas de gran importancia relacionadas con el modelo de producción de la agricultura europea, que afectan directamente a la Autonomía Agroalimentaria Estratégica y la competitividad de las explotaciones europeas en un mercado globalizado.

Otra de las sombras, de este último año, están siendo los diferentes acuerdos comerciales que la Comisión está ejecutando: acuerdo con la administración TRUMP, Acuerdo MERCOSUR, acuerdo con la India, acuerdo con Australia. En todos ellos, el sector agrario cobra especial importancia, y con carácter general, es moneda de cambio en la negociación con concesiones con impacto negativo en los grandes sectores de producción: cereales, carne de vacuno y de ovino, remolacha…

Recuerdo como hace 40 años (febrero de 1986), los agricultores de España se manifestaban con sus tractores de simple tracción en las carreteras, tras la reciente incorporación de España a la entonces Comunidad Económica Europea, temerosos de no poder competir con las potentes agriculturas europeas.

Cuarenta años después, de nuevo, los agricultores de España y también de otros países, han sacado sus modernos tractores a las carreteras manifestando su rechazo ante la incertidumbre y las sombras de las propuestas de la nueva política agraria, que hasta el momento se caracterizan por las sombras de la renacionalización y de los recortes del dinero, unidos al peaje que paga el sector en los acuerdos comerciales.

En la BIBLIA, son importantes los momentos y referencias al número cuarenta “el numero de la Fe”, la cuaresma. El 40 también, representa “cambio” por ejemplo “Fue el tiempo en que la tierra se purificó con el diluvio para tener una tierra nueva”. La nueva PAC necesita luces, un cambio, con un “presupuesto propio sólido”, sin ambigüedades y con asignación decidida para “un programa o agenda de inversiones ambicioso”, este debería ser el nuevo enfoque principal “refuerzo de las políticas estructurales”, que permitan al sector agrario profesional ser más competitivo, moderno y con futuro, a la vez atractivo para la incorporación de jóvenes al sector.